Información sobre vivienda y economía

Todo lo que debes saber antes de tapizar un mueble

Repasamos unos trucos sencillos, desde si merece la pena la inversión hasta qué tipo de telas elegir

La Tapicera
La Tapicera
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Quién más, quién menos ha oído alguna vez por su barrio el anuncio del tapicero: la furgoneta que va circulando despacio y por altavoz lanza el mensaje “tapizamos sus sofás, sus sillones…”. ¿Te suena, verdad?

Lo cierto es que este oficio vuelve con fuerza, basta mirar las revistas de decoración para darse cuenta. Se pueden tapizar multitud de muebles (sofás, sillones, sillas, cabeceros de cama, cojines, chaise longues…), pero, ¿cuándo merece la pena?

Evidentemente, merece la pena si es un mueble antiguo, de calidad, si tiene valor sentimental o es tu sofá favorito, en el que te sientes (y sientas) como un rey. En este caso lo que debes hacer es valorar que te sea rentable tapizarlo y que no te salga más caro eso que comprar uno nuevo. “Es indudable que el tapizado está volviendo, pero con nuevas telas y nuevos diseños que huyen de los clásicos”, dice Pablo García, de Atrezo Arquitectos.

Ahí van unos consejos si te estás planteando tapizar:

  • Si el mueble es pequeño, decántate mejor por telas lisas o de estampados minis. O sea, este tipo de telas serían adecuadas para cojines, almohadones, pufs… Los estampados maxis y de grandes dibujos son mejores para muebles grandes (como un cabecero, por ejemplo) y siempre considerando que si la tela es muy llamativa (por recargada), lo idóneo sería que el resto de la habitación fuese más sobrio, sobre todo si la pieza no es de grandes dimensiones (de lo contrario corres el riesgo de que todo quede muy recargado y te acabes cansando pronto).
  • ¿Tela gruesa o tela fina para tapizar? Si eres de los que piensas que mejor una tela gruesa porque es más resistente, olvídate, porque no siempre es así. Lo que debes de valorar son los índices de frotación, que indican cómo de resistente es esa tela. Por ejemplo, para un sofá al que le des mucha vida, la tela debería tener un índice de frotación por encima de 15.000 ciclos.
  • Siguiendo con la tela, lo mejor que sea lavable e impermeable porque dinos, ¿de qué te sirve esa butaca tan ideal si no te puedes sentar a tomarte el café a riesgo de que no se vaya a quitar la mancha? Tenlo en cuenta a la hora de elegir el tapizado. La mayor parte de telas son limpiables, que no lavables. Y recuerda que los tonos oscuros son más discretos a las manchas que los claros. Muchas telas vienen con tratamiento de teflón es un tratamiento que se da a las telas para repeler las manchas, lo que hace mucho más fácil su limpieza.
  • ¿Cuánta tela vas a necesitar? Pues depende. Para un sofá de dos plazas, necesitarás entre 12 y 14 metros. Para uno de tres plazas, de 14 a 16 metros. 
  • Respecto al sofá, no sirve de nada que lo retapices si la estructura, los rellenos o la espuma de los asientos están en mal estado. Valora estos elementos antes de nada: muy recomendable, una espuma de alta densidad que no se deforme con el paso del tiempo.
  • ¿Precios? Pues sin querer parecer gallegos, depende: “Un sofá de 3 plazas, de 190 de ancho, dependiendo de si tiene almohadones en respaldo y asientos… Aproximadamente unos 650 euros más la tela, que sería de entre unos 12 y 14 metros. Ahí depende del modelo, pero los precios de las telas con los que tapizamos, que son anti manchas, están entre 30 y 35 euros el metro”, dice Alejandra Aguilar, de La Tapicera. “Si es un cabecero, que los hacemos a medida, lo normal son los de 160 de ancho por 120 de alto, son unos 250 euros más la tela. Si le ponemos botones, borceló, capitoné… se incrementa según el diseño. En este caso, un cabecero capitoné de 160 por 120 aproximadamente, son 490 euros más la tela (lleva el doble de tela porque entre los pliegues se gasta tela”, añade la artesana.