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Manual del reciclaje casero: cómo dar una segunda vida a los objetos que tienes en casa

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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Cuando hablamos de reciclar, no nos referimos únicamente a poner los envases en el contenedor amarillo o a llevar el aceite usado al punto adecuado. También se trata de mirar con otros ojos los objetos que tenemos a nuestro alrededor, a los que podemos dar un segundo uso totalmente inesperado. Solo hace falta tener un poco de imaginación y ser un poco mañoso.

  • Una segunda vida a tu taza favorita: puede que lleve años contigo y te dé reparo tirarla, más que el valor en sí mismo, que no lo tiene, es el valor sentimental. Pero, ¿qué hacer con ella si ya no la puedes usar para tu café mañanero? Prueba a utilizarla como cubre maceta: si tienes cactus pequeños, será el tamaño idóneo para servir como cubre macetero para adornar tu ventana.
  • Los zapatos de los niños: si están destrozados, no hay más que hablar, a la basura. Pero puede que se hayan quedado nuevos porque el niño aún era pequeño y no los desgastó en el parque. Puedes, por supuesto, donarlo pero si no encuentras a quién, otra solución es usar ese zapatito (sobre todo indicado para botines) tan lindo como portalápices en tu mesa de trabajo. Ya verás que encantará a todo el mundo aunque solo sea por original.
  • Tarros de cristal: si eres de los que compra legumbres ya cocinadas, se te irán acumulando en la cocina. Pero tienen salida: para almacenar la pasta (mucho mejor que su envase de plástico), otras legumbres, especias, hojas de laurel, galletas (basta ponerles una tela bonita alrededor). Con los tarros de paté, por ejemplo, puedes hacer bolas de nieve navideñas (actividad que encantará a los niños y que es más fácil de lo que puedas pensar).
  • Camisetas y telas viejas: por supuesto suelen venir fenomenal como trapos para limpiar el polvo, pero más allá de ese primer uso que se te viene a la cabeza, hay otras opciones. Si son telas bonitas, no es muy complicado hacerse pequeños bolsos para llevar lápices, cosméticos o las cremas solares cuando vas a la piscina en verano. Si eres apañada con la aguja, otra posibilidad es hacerse una mochila o un bolso más grande (por ejemplo, de tela vaquera). Acabamos de pasar las Navidades pero otra opción bien molona, si la tela es bonita, es utilizarla como envoltorio para bolas para el árbol: “Basta comprar bolas de poliespan y cortar las telas para envolver posteriormente las bolas. Verás cómo tienes una manualidad entretenida para los niños y además, unas bolas totalmente diferentes al resto”, comenta Laura Martínez del Pozo, la creadora de Peseta.
  • Bolsillos de mochilas: si la mochila está destrozada pero tiene bolsillos externos en buen estado puedes, (siempre y cuando la mochila sea de tela), recortar el bolsillo y hacerte un práctico neceser de viaje o para tu bolso. Nadie tendrá uno como el tuyo.
  • Aceite usado para hacer jabón casero o detergente casero: si quieres ahorrar dinero y a la vez, reciclar, apuesta por fabricar tus propios jabones o detergentes. Por ejemplo, puedes hacer detergente casero y es más fácil de lo que piensas. Para ello necesitas unos 100 gramos de aceite usado filtrado (para quitar las impurezas, fíltralo con una media, por ejemplo). 35 gramos de sosa cáustica y unos 3 litros de agua. Lo primero que debes hacer es disolver la sosa en 250 ml de agua. Debes hacerlo con mucho cuidado porque el agua se calentará por la reacción química y los gases son tóxicos (o sea, hazlo en un sitio aireado). Revuelve la mezcla con cuchara de madera o de plástico  y ojo a las salpicaduras. Una vez disuelta la sosa, añade el aceite y bátelo con la túrmix un par de minutos. Debes dejarlo reposar unas 12 horas.  Verás que, tras ese periodo, la parte de arriba del líquido ya es jabón y lo de abajo, agua. Tienes que volver a batirlo y para ello le añades agua de nuevo hasta obtener una mezcla con textura de mayonesa. Ahí ya lo puedes llevar a otro recipiente hasta completar tus tres litros de detergente casero. Si quieres aromatizarlo, puedes añadirle unos tapones de suavizante o las gotas de aceites esenciales que más te gusten.
  • “Con las latas metálicas de tomate, las de toda la vida, las podemos pintar, por ejemplo y bien como portalápices o como maceteros para las hierbas aromáticas, por ejemplo”, comenta Martínez del Pozo.
  • Otro tip de reciclaje: “Si nos ponemos creativos, con 4 perchas y dos tablas se puede hacer una mesita. Otra cosa bonita, que además tiene un componente emocional, con los tapetes de las abuelas que no sabemos qué hacer pero que los queremos conservar se pueden ir cosiendo y se hace una cortina”, añade. Encuentra aquí más ideas