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Andreu World: las sillas españolas que están en los despachos de Google, Amazon y Microsoft

Es además la empresa que amuebla el pabellón español de la Exposición de Dubai

Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Hay un libro, del que ya hablamos en su día, que pone de relieve la importancia de la silla. Parece impensable que un objeto tan anodino como una silla pueda ocupar tantas páginas (y las ocupa), pero buceando en la historia de los distintos diseños resulta que sí, que el tema tiene su miga. Detrás de ese libro está la empresa de la que hoy vamos a hablar, Andreu World.

Es pisar la Comunidad Valenciana y prácticamente todo el mundo sabe de quién estamos hablando. También tienen renombre fuera de nuestras fronteras, como sucede con otras muchas empresas españolas que casi son más conocidas fuera que dentro del país. Y no lo decimos nosotros: por algo muchas de las sillas y mesas que pueden verse en las oficinas de Microsoft, Google, Netflix y Amazon, por citar solo algunos, son de estos valencianos. El 85% de su producción se vende fuera. Son además, la empresa que amuebla el pabellón español de la Exposición de Dubai.

La historia de Andreu World arrancó en la década de los 50 y los inicios, como en muchos otros casos, fueron duros, nada del glamour que hoy en día se asocia con la marca. Francisco Andreu, el creador de la marca, empezó a fabricar sus primeras sillas con apenas 17 años en la casa familiar de Alacuás: el ebanista vendía sus creaciones, que transportaba en carros, a tiendas de muebles cercanas. Cuando llegó la electricidad habilitó un local de 32 metros para seguir con su pasión y con tan solo 23 años inauguró una nave de 200 metros cuadrados. Después llegarían los viajes al extranjero y el descubrimiento de las ferias, lo que le llevó a idear sillas más vanguardistas.

Innovación, diseño y medio ambiente

Pero no solo de sillas vive el hombre así que en los ochenta abrieron el primer centro dedicado solo a mesas: Andreu Top. La marca Andreu World como tal surgiría a finales de esa década: fue a partir de ese momento cuando se plantearon trabajar con diseñadores externos, aunque la firma cuenta con su propio equipo de diseño. Hoy, con 500 empleados y 3 fábricas solo en España, confirman que tienen un compromiso claro: difundir la cultura del diseño. Otro de sus pilares es la innovación: no en vano, en 2017 por ejemplo, fueron la empresa española del sector del hábitat y el mobiliario de diseño que mayor número de registros de patentes realizó.

Otro de sus pilares es el respeto por el medioambiente: “La madera que utilizamos es madera certificada proveniente de bosques reforestados. Disponemos de todas las certificaciones FSC, fuimos la primera empresa en el mundo con una oferta 100% FSC”, nos explica Daniel Griñán, Sales Manager en el showroom que la firma tiene en una localidad cercana a Valencia (una curiosidad, el showroom se encuentra en las dependencias de lo que antes fuera el colegio donde estudiaban los hijos del fundador).

“Casi todos los procesos finales, ensamblaje, pintura, tapicería… se hacen con las manos y tenemos un equipo que ha trabajado durante muchos años en desarrollar una experiencia y un expertise que es bastante único en nuestra empresa”, aclara. De hecho, la firma dispone de un programa de conservación de oficios artesanos, un programa interno de formación y capacitación para que dichos oficios no caigan en el olvido y perduren en el tiempo.

Materiales innovadores

Pero no basta solo con conservar el saber hacer de antaño sino que hay que mirar al futuro e innovar, y en este punto, los valencianos son unos hachas: utilizan, por ejemplo, tejidos propios realizados con plásticos de botellas PET y residuos textiles (tejido Circular One) y acaban de lanzar un nuevo bioplástico. “Se trata de un termopolíremo de origen natural con una base biológica. Se trata de un bioplástico que no procede de combustibles fósiles (petróleo) sino que es producido por microorganismos vivos. Es biodegradable, reciclable y compostable”, dice. Lo han denominado Bio y se puede ver, por ejemplo, en la carcasa de la butaca Nuez Lounge Bio, diseñada por Patricia Urquiola.

Los diseños de la empresa tienen una garantía de diez años, pero además, ofrecen, para quien así lo desee, retapizado de piezas… porque lo de la obsolescencia programada no va con ellos. Andreu World quiere, además, que todos sus productos estén en economía circular en 2030.

La firma puede vanagloriarse de tener una de sus sillas, la silla Andrea, en la colección permanente del Moma. Seamos sinceros, ¿se puede pedir algo más si hablamos de diseño y vanguardia?