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Sin Red 08 - iWarda, el armario inteligente que controla tu ropa a través de fotos digitales

“Sin red” es una serie dedicada a los valientes. A los que luchan por salir de la zona de confort, los que se pelean por hacer realidad un sueño o los que se lanzan al vacío confiando en sus posibilidades. También nace para esos que necesitan un empujón o un consejo en un momento determinado, y para aquellos que, simplemente, nos quieren contar su historia. Con esta serie realizada por idealista news acompañamos a algunos de estos emprendedores anónimos en ese complejo transito que separa a una idea de su transformación en empresa.

                                               Episodio 8

Silvia Haro desarrolló su carrera profesional en la empresa privada. Financiera de profesión y amante de los números, la rutina poco a poco fue despejando su futuro: se dio cuenta de que necesitaba un cambio y que el próximo balance que haría sería el de su propio negocio.

Así fue como  dejó su puesto de financiera, empezó a trabajar para ella misma y fundó una empresa junto a su pareja, Guillermo Sainz. El negocio que montaron fue  iWarda, un proyecto que se ha transformado hasta en tres ocasiones y que nació de la misma manera que muchos proyectos emprendedores: como una respuesta a una necesidad cotidiana…. La de Silvia, concretamente.

“La idea surgió de un problema personal: las mujeres tenemos mucha ropa y poco espacio, por lo que el cambio de armario siempre es un suplicio. Por eso, Guillermo y yo buscamos en el mercado una solución para hacer un cambio de armario rápido y que tuviera una base digital, que nos permitiera tener en fotos todas nuestras prendas, pero no encontramos ninguna empresa que lo hiciera ni en España, ni en el extranjero. Por eso decidimos desarrollar nosotros la solución al problema y la lanzamos después de Semana Santa de 2014”, nos cuenta la fundadora y CEO de iWarda.

Esa necesidad de tener controlada la ropa y, a la vez, el armario ordenado dio lugar a iWarda. Por aquel entonces, el servicio consistía en ir a casa de los clientes a fotografiar sus prendas y realizar el cambio de armario.

“Permitía al cliente tener toda su ropa catalogada, que pudiera combinarla digitalmente y que en su armario solo estuvieran las prendas de esa temporada”, explica Haro.

Su herramienta era divertida y el servicio, innovador. Pero los materiales que debían llevar para realizar el servicio (los focos, las cámaras, las traseras…), solían ser difíciles de acoplar en viviendas pequeñas. Necesitaban dar una vuelta de tuerca a su proyecto y encontrar un producto que les facilitara el trabajo.

“Preguntamos a fotógrafos y a todo tipo de profesionales del sector y no había nada que nos ayudara, así que desarrollamos unos cajones de luz con ruedas que podíamos llevar a casa de los clientes y que nos permitía hacer fotos perfectas en muy poco tiempo: en 90 minutos podíamos hacer hasta 200 fotos”, asegura la fundadora.

Convencidos de que esta idea era la que verdaderamente triunfaría, la pareja acudió a su entorno más cercano para poder desarrollar más cajones de luz y dar vida al proyecto. iWarda fue una realidad en abril de 2014 y apenas unas semanas después recibió un premio del Proyecto Lanzadera, la iniciativa de apoyo a los emprendedores de Juan Roig, el presidente de Mercadona. “Nos prestaron 189.000 euros, nos han asesorado y lo han hecho sin tocar nuestro capital. Sin duda, ha sido el punto de inflexión del proyecto”, reconoce Haro.

Con la carta de presentación de Lanzadera, Silvia y Guillermo acudieron directamente a las marcas de ropa para darse a conocer entre los consumidores y poder llegar a más clientes, sin darse cuenta de que era en el propio sector donde encontraría un filón para su negocio: el cajón de luz también facilitaba la vida a las firmas de moda.

“Vimos una necesidad real en el sector retail y nosotros podíamos satisfacerla con creces. Ahora, un año después, mis clientes son marcas de todo tipo de tamaños y sectores (retail, joyería, electrónica, alimentación…), que usan nuestras fotos tanto para su catálogo, su plataforma de comercio electrónico o sus propios departamentos. Cada vez trabajamos con empresas más diversas y nuestro siguiente paso es comercializar directamente el cajón de luz. Ya lo hemos patentado y estamos probando los primeros diseños”, adelanta la fundadora.

Silvia no oculta su satisfacción por haber conseguido su sueño y asegura que volvería a intentarlo una y otra vez. “¿Qué es lo peor que puede pasar, que salga mal? Pues se intenta de nuevo. Una vez que empiezas a trabajar para ti ni siquiera te planteas volver a tu vida anterior”, insiste. Y es que la historia de iWarda nos da una lección: a veces es necesario equivocarse para poder acertar.