Europa se esfuerza por reducir su dependencia de los combustibles fósiles rusos.
Mientras los precios del gas en Europa se disparan ocho veces su media de 10 años, los países están introduciendo políticas para frenar el impacto del aumento de precios en los hogares y las empresas.
Pese a que cada vez más los hogares apuestan por la comodidad del gas ciudad o por las calderas y cocinas eléctricas, miles de hogares de toda España siguen usando las tradicionales bombonas de gas butano para calefacción, el agua caliente o encender la cocina de sus casas. Tras la última publicación en el BOE, el precio máximo de una bombona de 12,5 kg está regulado en 17,76 euros. Se pueden adquirir en gasolineras o a través de empresas distribuidoras.
España y muchos países de Europa siguen sufriendo los altos costes de la generación de electricidad, que de una manera u otra afecta a la factura final de los consumidores. A esto se une ahora la llegada del invierno y el aumento del consumo de gas, tanto para generar electricidad, como para el consumo de calefacción y agua caliente de los hogares. Actualmente con reservas escasas en Europa, crece la dependencia del gas procedente de Rusia o Argelia, por lo que un invierno muy frío en Europa y Asia pondría en apuros al sistema para garantizar el servicio en el Viejo Continente.
El Ejecutivo de Mariano Rajoy quiere sacar adelante antes del final de la legislatura el real decreto que regulará el autoconsumo de energía eléctrica en los hogares y empresas.
La federación nacional de empresarios de instalaciones eléctricas y telecomunicaciones de España (fenie) estima que autoconsumir energía en una casa será un 27% más caro que tomarla directamente de la red.
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