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La crisis energética que viene por la escasez de gas

Las reservas de gas son más bajas de lo normal, lo que aumenta la dependencia de Rusia, sin contar con la inestabilidad de un invierno muy frío

Gtres
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Autor: Redacción

España y muchos países de Europa siguen sufriendo los altos costes de la generación de electricidad, que de una manera u otra afecta a la factura final de los consumidores. A esto se une ahora la llegada del invierno y el aumento del consumo de gas, tanto para generar electricidad, como para el consumo de calefacción y agua caliente de los hogares. Actualmente con reservas escasas en Europa, crece la dependencia del gas procedente de Rusia o Argelia, por lo que un invierno muy frío en Europa y Asia pondría en apuros al sistema para garantizar el servicio en el Viejo Continente.

El camino de Europa hacia una transición energética que suponga la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y de otros gases contaminantes sigue siendo difícil en un momento en el que los costes de la energía están alcanzando máximos históricos en Reino Unido, España o Italia, por poner unos ejemplos.

A la ya preocupante situación de los costes del carbón o el petróleo en el mercado mayorista, que repercuten en alguna medida en el recibo de la luz de los consumidores, se acerca la llegada del invierno y de los meses más fríos en el hemisferio norte, que pueden poner en una situación aún más sensible a Europa con la situación de las reservas de gas, claves para el consumo de calefacción y agua caliente de los hogares.

Las reservas de gas en el Viejo Continente están en una situación históricamente baja para la época del año. Los expertos avisan de que el inventario crecerá y que alcanzará alrededor del 78% de su capacidad entre octubre y noviembre, pero no son capaces de confirmar si será suficientes para sortear una posible crisis energética si el invierno se presenta con temperaturas muy bajas.

Los principales almacenes de gas se encuentran en Países Bajos, Alemania, Francia o Italia, mientras que el resto de la Unión Europea, como España, depende de los envíos por gasoducto a través de sus socios. España y otros países han pedido a Bruselas la creación de una reserva estratégica de gas a nivel europeo y la compra conjunta de esta fuente de energía para lograr unos precios más atractivos, pero son medidas más a medio y largo plazo, que son serán efectivas este invierno.

La dependencia de Europa del gas de Rusia o de la llegada de reservas desde Argelia puede acabar en esa preocupante crisis energética en pleno siglo XXI. Las importaciones de gas desde Rusia, sobre todo a centroeuropa, dependerán mucho de la propia situación climática en Asia, ya que un invierno muy frío en esa zona supondría la concentración del gas en la región, hacia países como Rusia, China, Japón o Corea del Sur, dejando a Europa a expensas de sus reservas, según los expertos.

Europa necesitará flujos en las reservas de gas durante el invierno, por lo que la hace muy dependiente de Rusia, pero el Gobierno de Vladimir Putin no puede garantizar un completo suministro si el invierno en el país se hace muy duro, y una alta demanda interna puede limitar su capacidad de exportación a Europa. Aún se está esperando la aprobación del gasoducto Nord Stream 2, que complementaría la llegada de más capacidad.

La esperanza de no alcanzar una crisis energética o de encontrarnos con unos precios del gas disparados, como los de la electricidad, van a depender de variables tan irregulares como el clima invernal y la capacidad de Rusia de colaborar y enviar toda su capacidad disponible a los almacenes europeos.