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Los grandes bancos dan carpetazo al ladrillo de la crisis: así lo han borrado de su balance

Autor: Redacción

Los grandes bancos españoles están cerrando un nuevo capítulo: el de la venta de todo el ladrillo que heredaron de forma forzosa por la crisis.

Con el estallido de la burbuja y los impagos de constructoras, inmobiliarias y familias, los balances de las entidades se llenaron de activos y préstamos de dudoso cobro... y han tardado varios años para borrarlos de sus cuentas.

El sector empezó a soltar lastre con los primeros síntomas de mejora del negocio inmobiliario, aunque ha sido en los últimos 12 meses cuando la desinversión ha sido más evidente. En un año, los principales bancos del país han llegado a un acuerdo con grandes fondos internacionales para traspasarles la mayor parte de sus inmuebles y créditos.

El último ha sido Caixabank, que la semana pasada anunció la venta al fondo de inversión estadounidense Lone Star 12.800 millones de euros en activos inmobiliarios adjudicados y el 100% del capital social de Servihabitat. El acuerdo pasa por la creación de una sociedad a la que traspasará los activos y de la que se quedará con un 20% del capital, mientras que el resto pasará a manos de Lone Star. Ese 80% del negocio inmobiliario está valorado en unos 7.000 millones de euros, lo que le convierte en una de las mayores operaciones inmobiliarias de 2018.

El año pasado BBVA hizo un movimiento similar. En noviembre, la entidad vendió al fondo Cerberus el 80% de su cartera inmobiliaria por unos 4.000 millones, una operación mediante la que el banco traspasó más de 12.000 millones brutos en activos y la inmobiliaria Anida. 

Pero el gran antecedente lo protagonizó Santander el pasado verano. Y es que vendió a Blackstone el 51% de los activos inmobiliarios tóxicos que heredó de Popular por 5.100 millones, después de reducir a un tercio el valor del portfolio. La operación se ha materializado este año, a través de la puesta en marcha de la sociedad Project Quasar Investment, que ha nacido con una cartera de 30.000 millones de euros brutos.  

Pero los grandes bancos no han sido los únicos que han llevado a cabo desinversiones inmobiliarias. Bankia, por ejemplo, sigue soltando lastre y ha puesto en el mercado recientemente una cartera de inmuebles en alquiler valorada en más de 400 millones, que podría acabar en manos de fondos o bancos internacionales. De momento, la exposición al ladrillo supera los 16.600 millones, de los que unos 5.000 millones son activos adjudicados y el resto, créditos dudosos.

Sabadell, por su parte, ha sacado a la venta varios portfolios valorados en más de 10.000 millones de euros, que vuelven a tener a los grandes fondos internacionales como principales interesados. Además, ha cerrado recientemente el traspaso de unos préstamos valorados en 900 millones al fondo noruego Axactor, según publica El Periódico de Catalunya. 

También Liberbank ha vendido su inmobiliaria, aunque en este caso no ha sido a un fondo, sino al servicer Haya Real Estate. El traspaso se anunció el pasado verano por un importe de unos 85 millones de euros. 

La megaoperación de Caixabank, sumada a las que están preparando Sabadell y Bankia, permitirán que 2018 firme un nuevo récord de desinversiones inmobiliarias por parte del sector financiero. Ya en mayo, la venta de activos y préstamos rondaba los 45.000 millones, frente a los 51.000 millones que se traspasaron en 2017. El mercado cree que la cifra podría alcanzar los 70.000 millones a finales del ejercicio. 

Con este hito, los bancos mejorarán su rentabilidad, reforzarán su solvencia y cumplirán con las exigencias de los reguladores nacionales e internacionales.