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Deducirse los gastos en la Renta 2019 del piso sin alquilar tras el covid-19, a debate ante el Supremo

Fachada del Tribunal Supremo
Fachada del Tribunal Supremo
Autor: Redacción

El Tribunal Supremo tiene pendiente de resolver otra cuestión relacionada con la vivienda: esta vez el asunto es decidir si los contribuyentes con inmuebles que han estado sin alquilar por no encontrar inquilino pueden deducirse los gastos que generan en la Declaración de la Renta 2019. Este tema cobra fuerza ahora que la crisis del coronavirus ha paralizado la actividad económica y social del país.

La ley del IRPF permite en su artículo 23 la deducción de algunos gastos relacionados con el alquiler de inmuebles, ya sean viviendas, locales u oficinas, cuando tributan como rendimiento del capital inmobiliario en la Declaración de la Renta 2019. Pero ¿qué pasa con los inmuebles que están puestos en alquiler, pero no logran un inquilino? Es la cuestión que tiene sobre la mesa el Supremo.

Pese a que Hacienda considera que dichos gastos sólo son deducibles cuando el inmueble está alquilado, lo cierto es que algunos tribunales están a favor de permitir la deducción.

“Si durante un ejercicio no se consigue alquilar el inmueble, Hacienda niega la deducción de los gastos. Y si el inmueble ha estado alquilado parte del ejercicio, solo permite deducir gastos en relación con la parte del ejercicio en que el arrendamiento estuvo vigente”, señala José María Salcedo, socio del despacho de abogados Ático Jurídico.

Sin embargo, el experto recuerda que algunos Tribunales Superiores de Justicia (TSJ) sostienen, en este punto, un criterio diferente al de Hacienda. Es el caso del TSJ del País Vasco, que considera que independientemente de que el inmueble esté alquilado o en alquiler, genera una serie de gastos cuya finalidad es mantenerlo en situación de poder ser arrendado: como es el pago del IBI, la luz o el agua.

El TSJ estima que el impago de estos gastos puede producir un embargo o el corte de los suministros, lo que dificultaría el alquiler del inmueble y, por consiguiente, la obtención de ingresos. Salcedo insiste en que el TSJ de la Comunidad Valenciana también se ha pronunciado en la misma línea. Considera que es “más correcto admitir todos aquellos gastos generados fuera del periodo de tiempo de duración del alquiler del inmueble, pero realizados con la finalidad de que el inmueble pudiera ser alquilado”. La sentencia se refería a los gastos por impuestos y recargos no estatales, tasas de basuras, seguros, gastos de ascensor, IBI, etc.

Ahora esta sentencia es la que se ha recurrido en casación ante el Tribunal Supremo, que ya ha admitido a trámite el recurso en el que se ha fijado como cuestión de interés casacional la de “determinar si, interpretando el artículo 23.1.a) 2º de la misma Ley , la deducción de los gastos por los diversos conceptos del citado precepto, deben admitirse única y exclusivamente por el tiempo en el que el inmueble estuvo arrendado, y se percibieron rentas, en la proporción que corresponda, o bien, se deben deducir los gastos correspondientes no solo al periodo de tiempo en que estuvo arrendado el inmueble y se percibieron rentas sino también aquellos correspondientes al periodo en el que el inmueble no estuvo alquilado pero sí en disposición de poder arrendarse”.  

La sentencia del Alto Tribunal abre la puerta a una posible solicitud de devolución del IRPF, en relación con aquellos gastos no deducidos en su día, en alguna Declaración de la Renta pasada.

Pero esto sólo pasará si el Supremo permite la deducción de tales gastos esté o no el inmueble alquilado. En caso de sentenciar a favor del contribuyente, entonces podrán reclamar los gastos de los últimos cuatro años a contar desde el último día que hubo para presentar la autoliquidación del impuesto. Salcedo recuerda que, de momento, pueden solicitarse la rectificación y devolución de ingresos indebidos en relación con los ejercicios 2015, 2016, 2017 y 2018 del IRPF.