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Bolsa Social: “El mercado y el consumidor acabarán rechazando a las empresas que no cuiden de la sociedad”

El equipo directivo de la Bolsa Social. En el centro, Jose Moncada, fundador de la plataforma

Hoy da sus primeros pasos la Bolsa Social, la primera iniciativa de equity crowdfunding que ha recibido el visto bueno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Esta plataforma, que va a contar en su estreno con más de 400 inversores registrados (tanto profesionales como particulares), nace con el objetivo de tender puentes entre empresas e inversores con valores y levantar 800.000 euros en sus primeros meses de vida. Una cantidad que empezará a engordar desde hoy mismo.

El mecanismo de funcionamiento de Bolsa Social es sencillo. Los inversores interesados deben inscribirse en la plataforma, analizar los proyectos que en ese momento estén activos y decidir si quieren invertir en ellos o no.

“Todos los inversores tienen que invertir como mínimo 1.000 euros, aunque  mientras que los acreditados (profesionales) no tienen límites, los minoristas (particulares) solo pueden aportar hasta 3.000 euros en cada proyecto. Para tomar la decisión tienen en la web toda la información de las empresas, sus equipos, sus cuentas, sus datos financieros a cinco años vista y la prueba de que su modelo de negocio tiene un impacto social”, resume Jose Moncada, fundador de la Bolsa Social y presidente de la Red Española de Impacto Social (REDIS).

Durante un plazo de tres meses, los inversores podrán apoyar las ampliaciones de capital y, si al cabo de ese tiempo la empresa ha conseguido la cantidad que necesita, Bolsa Social formaliza la operación. “Si se llega al objetivo, formalizamos la ampliación de capital ante notario en nombre de todos los inversores. El inversor que más haya aportado se convierte en la referencia, puede elegir un puesto en el consejo y vota en nombre de todos los demás que hayan participado”, añade.

Moncada también recuerda que los proyectos seleccionados son los de empresas con un elevado potencial de crecimiento y capacidad para demostrar que cuidan de la sociedad y el medioambiente.

Bolsa Social cuenta con el apoyo de Analistas Financieros Internacionales (AFI) para seleccionar y elegir los proyectos y de Triodos Bank para gestionar el dinero que los inversores van depositando en una cuenta especial y devolver a los inversores sus aportaciones si la ampliación de capital no se lleva a cabo (algo que, según Moncada, no tiene coste para el inversor, ni para la empresa).

En esta primera ronda los proyectos elegidos han sido Nostoc Biotech (cuyo objetivo es reducir la aplicación de productos químicos en la agricultura), Utopic_US (que promueve un modelo organizativo y social basado en el coworking) y Wake App Health (cuyas apps intentan dar respuesta a problemas y dudas relacionados con la dermatología o el embarazo). Entre las tres intentarán captar 800.000 euros desde hoy y hasta finales de enero, que es la fecha límite para formalizar la ampliación de capital.

Y es en ese punto en el que Bolsa Social consigue rentabilizar su plataforma. “Nuestro modelo de negocio es sencillo. Cobramos hasta un 5,5% del capital que ha levantado la empresa en cuestión”, concreta Moncada.

Por qué este método y por qué ahora

En un mercado donde la economía colaborativa y los proyectos de crowdfunding están en plena ebullición y con la renta variable a la cabeza de las alternativas para rentabilizar las inversiones, Moncada confiesa que, sin duda, éste era el momento perfecto para lanzar un proyecto de estas características.

“La iniciativa responde a un cambio de paradigma. Hemos detectado un cambio de mentalidad en la gente, que se está dando cuenta de que sus decisiones de ahorro, de consumo e incluso de inversión tienen un impacto y ya empieza a rechazar todo aquello que no esté guiado por criterios éticos. Por eso hemos creado esta especie de foro de inversión responsable”, argumenta.

La propia CNMV explica en el código de buen gobierno de las sociedades cotizadas que “en los últimos años hemos asistido a una proliferación de iniciativas relacionadas con las buenas prácticas en materia de gobierno corporativo, cuya intensidad se ha multiplicado a partir del inicio de la crisis financiera internacional, por el convencimiento generalizado de la importancia que tiene que las sociedades cotizadas sean gestionadas de manera adecuada y transparente como factor esencial para la generación de valor en las empresas, la mejora de la eficiencia económica y el refuerzo de la confianza de los inversores”.

Moncada es el primero que aplaude el hecho de que todas las cotizadas estén obligadas a apostar por la famosa Responsabilidad Social Corporativa (RSC), aunque en muchas ocasiones, asegura, las iniciativas solo son de cara a la galería.

“El mismo mercado va a acabar expulsando a las empresas que no estén concienciadas con su impacto social, porque el consumidor no las va a querer. En el futuro se querrá que la empresa esté en la sociedad y que cuide de ella. Por eso todas las cotizadas ya están tomando medidas al respecto, aunque solo sea por una cuestión de imagen”, resalta.

Interés de grandes inversores y escuelas de negocio

La bautizada inversión de impacto social mueve actualmente en el mercado cerca de 46.000 millones de dólares (en euros, unos 42.000 millones) según calcula el banco estadounidense JP Morgan y todo apunta a que cada vez más inversores e instituciones se interesarán por esta nueva forma de obtener rentabilidad y cuidar el entorno.

“Está creciendo el número de fondos de inversión y family office interesados a escala global y también en España. En nuestro caso, ya se nos han acercado varias Empresas de Asesoramiento Financiero (EAFI), fondos extranjeros y entidades financieras para interesarse porque sus clientes buscan este tipo de inversiones. También estamos en contacto con escuelas de negocios e incluso hemos cerrado con incubadoras. Vemos el futuro con esperanza porque, además del cambio de mentalidad, en el mercado hay gente muy audaz y muchos emprendedores y empresas concienciados en que quieren y deben mejorar”, concluye Moncada.