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El fiel capital de la socimi Árima recluta nuevas gestoras españolas e internacionales

Autor: Redacción

El capital de Árima se diversifica. La socimi liderada por Luis Alfonso Herrera Oria, que también es el máximo accionista con una participación cercana al 11%, está asistiendo al desembarco de un buen número de gestoras nacionales e internacionales. Sus fondos están tomando participaciones entre el 0,5% y el 1,3% que complementan las del resto de accionistas de referencia.

Las gestoras escandinavas han tomado un papel protagonista en la compañía, que debutó en el parqué a finales del pasado mes de octubre. Skagen y Lansforsakringar han tomado participaciones del 1,30% y del 0,56% respectivamente. Además, la anglosajona Nationwide Fund y la española Gesmadrid  (Grupo Bankia) han adquirido otro 0,9% y un 0,5% respectivamente.

Con estas incorporaciones, la socimi cuenta ya con más de una decena de inversores con paquetes de al menos medio punto porcentual. Tras Herrera Oria, los otros grandes accionistas son Morgan Stanley, Bank of Montreal, el fondo Pelham -en este caso íntegramente a través de productos derivados- y UBS, con participaciones entre el 8,56% y el 9,97%.

Además, el presidente de Porcelanosa, Héctor Moreno Colonqués, cuenta con un 4,99%, un paquete muy parecido al 5% en manos de la socimi Mistral Iberia Real Estate. Todos estos accionistas forman la 'guardia de corps' de una compañía que ya ha realizado su primera inversión con la compra de cuatro edificios de oficinas en Madrid por 110 millones de euros.

La compañía inició su andadura bursátil sin ningún activo en su cartera y teniendo que rebajar desde 300 hasta 100 millones de euros el importe de la ampliación de capital por la que dio el salto al mercado de valores por las exigencias de precio de los inversores.  Ahora, en cambio, cuenta con activos con una superficie global de 27.000 m2 además de 460 plazas de aparcamiento.

Mientras el grupo, que también ha firmado un compromiso de adquisición sobre otros dos edificios de oficinas madrileños por 63 millones de euros, no levanta el vuelo en bolsa. Debutó con una caída del 10% (sus acciones pasaron de 10 a 9 euros) y protagonizó una de las peores salidas a bolsa de la historia de España, y casi tres meses después sigue anclado en este último nivel, con el agravante de que son muchas las sesiones en la que no se negocia una sola acción.

Por ejemplo, hubo que esperar hasta el 8 de enero para que se cruzaran las primeras acciones de Árima en lo que va de 2019. Una situación de iliquidez de difícil solución hasta que la sociedad pueda acometer nuevas ampliaciones de capital y llegar hasta los 300 millones de euros marcados en su hoja de ruta inicial.

Pero ni la caída acumulada por Árima desde que empezó a cotizar ni la falta de actividad en bolsa están provocando el desánimo entre sus accionistas. Desde que la compañía empezó a cotizar no se han producido ventas significativas de títulos por parte de ninguno de ellos. De momento, el capital de la socimi parece dispuesto a esperar tiempos mejores.