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La familia Grifols y Meliá sacuden el mercado hotelero en Barcelona con nuevas operaciones

El negocio hotelero en Barcelona empieza a despuntar

Tryp Apolo de Barcelona / Europa Press
Tryp Apolo de Barcelona / Europa Press
Autor: Redacción

El negocio hotelero en Barcelona empieza a despuntar. Por un lado, la cadena mallorquina Meliá ha anunciado que activará la opción de compra preferente o derecho de tanteo que tiene sobre el Tryp Apolo de Barcelona para conservar la explotación del establecimiento tras la venta de Värde Partners. Por otro, la familia Grifols se ha hecho con el hotel Hesperia Presidente de Barcelona, ubicado en la Avenida Diagonal.

El propietario del Tryp Apolo Barcelona, el fondo estadounidense Värde, ha finalizado un proceso de compra y el grupo canadiense Brookfield ha sido el que ha presentado la oferta más alta: 96 millones de euros. La adjudicación a Brookfield suponía que Meliá abandonaría la gestión del hotel una vez finalizase su contrato, el próximo 31 de diciembre, ya que el fondo canadiense contaba con su propio operador. Según informa ‘Vozpopuli’, los planes de Brookfield eran ceder la gestión del establecimiento a Edyn Group, su participada en gestión hostelera.

Meliá se ha resistido a perder la gestión del Tryp Apolo y ha activado una cláusula en su contrato que le permite igualar la puja y pasar a ser el propietario del hotel que aún gestiona. En el sector se da por hecho que la cadena de la familia Escarrer está acompañada en esta operación de un socio financiero, que finalmente es el que se hará con el hotel para, acto seguido, renovar el contrato de gestión con Meliá.

Por su parte, la familia Grifols habría pagado 125 millones de euros por el Hesperia Presidente de Barcelona, según ‘Expansión’. El hotel cuenta con cuatro estrellas y 156 habitaciones. Además, el inmueble suma dos locales comerciales, ahora ocupados por Movistar y Silence. El Hesperia Presidente está pendiente de realizar una reforma.

El hotel estaba en el mercado desde hacía años. Inició el proceso de venta en 2017 con un precio de salida de ochenta millones de euros, pero nunca salió adelante. El proceso se retomó hace unos meses. Aunque la operación ha sido finalizada, existe un contrato de usufructo activo con un particular con quien el comprador deberá llegar a un acuerdo.

A través de su participación en Scranton, algunos miembros de la familia Grífols cuentan con inversiones inmobiliarias. El vehículo tiene en propiedad la sede de Grifols, el local comercial número 10 de Francesc Macià, un edificio de viviendas en Travessera de Gràcia y el 66% de la promotora Becorp.