Una impresionante urbe en forma de lenteja o platillo volante, según se mire, flotando en el cielo. Así es la Ciudad de las Nubes que pudiste contemplar en ‘El imperio contraataca’ y ‘El retorno del Jedi’, dos de las películas de la saga de ‘La guerra de las galaxias’. Han Solo, la princesa Leia o Chewbacca son algunos de los personajes que se pasearon por los blancos y luminosos edificios de esta futurista urbe, construida sobre el irrespirable planeta Bespin.
Ahora bien, ¿ha sido George Lucas el único que ha planteado la posibilidad de trasladar nuestro hogar al firmamento cuando vivir en la tierra sea imposible? ¿Solo los ingenieros de esta galaxia muy, muy lejana han pensado en construir una ciudad que penda del cielo?
La arquitecta española Sara Pérez Barreiro, que dedicó su tesis doctoral a explorar los edificios de la ciencia ficción, disecciona ahora las variadas e impresionantes urbes que han acogido a las diferentes criaturas de la saga en ‘Star Wars: arquitectura ficción y realidad’. Un libro que recorre así las huellas de la arquitectura real o imaginada por los expertos a lo largo de la historia en el ficticio universo creado por el director de cine estadounidense.
autorizadoLos ksar de Túnez, la Plaza de España en Sevilla y hasta el Panteón romano
Un planeta desértico y solitario, habitado por misteriosos seres llamados Jawas y donde los granjeros se dedican a recolectar agua. Las escenas donde contemplamos Tatooine, el planeta imaginario con dos soles en el que conocemos al joven Luke Skywalker, están rodadas en Matmata (Túnez). De hecho, si eres un entusiasta de ‘La guerra de las galaxias’, puedes hospedarte en el hotel Sidi Driss, que se convirtió en la granja donde Luke vivía con sus tíos en la primera película.
Con barro y rocas, construían varias estancias agrupadas y superpuestas, que llegaban a tener incluso seis plantas de altura, para formar una estructura fortificada: se distribuían en torno a un patio central que albergaba los pozos. Aunque los bereberes acabaron abandonándolos, aún se conservan algunos ‘ksour’. Eso sí, en la ficción su interior es completamente ficticio, ya que las estancias de la casa de Anakin son mucho más amplias y luminosas de lo que son en realidad los ‘ksour’.
No es la única ocasión en la que el director de ‘Indiana Jones’ mezcló espacios reales e imaginarios para crear el peculiar universo arquitectónico de la saga. La reina Padmé Amidala que conocimos en la trilogía de precuelas, pasea junto a Anakin por una bella plaza de Theed, la capital del planeta Naboo.
El plató nos pilla cerca de casa: se trata de la Plaza de España de Sevilla. Ahora bien, en el ‘El Episodio II: El ataque de los clones’ sufre algunas modificaciones: en lugar de tener forma de elipse, su planta es circular. Además, el edificio central es sustituido por otro coronado por una cúpula verde, en línea con otras de las construcciones del planeta.
autorizadoArquitecturas ficticias que Lucas convirtió en reales
Sumergiéndose en las aguas de Naboo se sitúa la localidad de Otoh Gunga, la ciudad de uno de los personajes más odiados de la saga: Jar Jar Binks. Pero Lucasfilm no ha sido la primera en apostar por las urbes submarinas: Kiyonori Kikutake, un prestigioso arquitecto japonés perteneciente a la corriente metabolista, que propugnaba tras la II Guerra Mundial que la arquitectura debe ser flexible, ya sugirió que las ciudades podrían estar en medio del mar.
Uno de los edificios más imponentes de Coruscant es el Templo Jedi, con forma de pirámide truncada. Esta edificación también nos recuerda a otro famoso espacio de la ciencia ficción: el edificio de la Tyrell Corporation de ‘Blade Runner’. Ambos edificios futuristas están a su vez inspirados en unas famosas construcciones del pasado, las pirámides mayas.
“La elección de esta forma no es casual ya que la superficie esférica tiene la propiedad de poseer la mejor proporción entre superficie y volumen que encierra”, reflexiona Sara Pérez Barreiro en ‘Star Wars: Arquitectura, ficción o realidad’. Nada es casual en el universo de George Lucas: la ficción parece inspirada en proyectos reales, aunque sean futuristas. De todos modos, ¿quién nos asegura que dentro de unos años no viviremos en una ciudad en las nubes?
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