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El resurgir de las grúas: 4 gráficos que prueban que la construcción en la eurozona florece tras tocar suelo

El sector de la construcción en la eurozona parece haber dejado atrás definitivamente los peores momentos de la crisis. Y es que los últimos datos que han registrado variables tan diferentes como la inversión, la producción o la creación de valor están mostrando unos claros síntomas de recuperación. Al menos, éste es el escenario que plantea el Banco de España en un informe reciente.

“La actividad constructora creció con rapidez en el período anterior a la crisis económica y financiera que se inició en 2008. La posterior recesión fue muy acusada en el sector: desde su punto álgido hasta el mínimo, tanto el valor añadido como el empleo cayeron en torno a un 25%, con grandes diferencias entre países (en Grecia llegó a desplomarse un 75%, mientras que en Alemania bajó un 7%). Y aunque la recuperación económica de la zona del euro comenzó en 2013, parece que la actividad de la construcción no tocó fondo hasta 2015 y solo ha empezado a mostrar signos de recuperación en los últimos trimestres”, asegura el regulador financiero.

Para defender su postura, el organismo presidido por Luis María Linde analiza la tendencia que están dibujando varios gráficos.  El primero tiene que ver con el valor añadido, la inversión y la producción de la construcción en la zona euro. Este gráfico refleja cómo actualmente todas esas variables se alejan de los mínimos que marcaron en la crisis y vuelven a los niveles en los que estaban en 2011-2012.

El segundo gráfico que tiene en cuenta el regulador es el crecimiento reciente de la actividad constructora en los principales países de la moneda común. En Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos la tendencia de fondo apunta a una clara mejora, aunque está siendo desigual: mientras los dos ejemplos mediterráneos siguen muy lejos de los niveles precrisis, Francia, Alemania y Países Bajos se encuentran por encima del promedio de la eurozona. En estos dos últimos países, incluso, la actividad constructora actual supera a la que existía en 2008.

A pesar de las diferencias entre unos países y otros, el informe recalca que la recuperación  está siendo generalizada. “La producción de la construcción aumentó en el último trimestre de 2015 y en el primero de 2016 en Alemania, España, Países Bajos y varios países de menor tamaño de la zona del euro, mientras que en Francia y en Italia parece estar estabilizándose. El valor añadido también registró incrementos en la mayoría de los países de la zona del euro en los dos mismos trimestres”, insiste.

La tercera pista sobre la mejora del ladrillo es la vinculada al crecimiento de la inversión en construcción, principalmente en vivienda. Como se observa en el gráfico, el indicador de la construcción de edificios ha aumentado con fuerza. “La inversión en construcción está impulsada por la vivienda, que también tocó fondo en 2015 y ha empezado a crecer en los últimos trimestres”, puntualiza el Banco de España.

Los datos actuales apuntan crecimientos interanuales cercanos al 2%, por lo que se acercan a los máximos postcrisis registrados en 2011 y se alejan claramente de los niveles mínimos de 2009, cuando se produjeron caídas de dos dígitos.

El último gráfico está relacionado con los visados de edificación de obra nueva, una variable que parece anticipar un aumento de la construcción en los próximos meses.

El resurgir de la vivienda

El Banco de España da por hecho que la demanda de vivienda irá a más en los próximos meses. Y es que, en su opinión, hay varios factores que respaldan un mayor apetito por el mercado residencial y dejan entrever que la actividad constructora seguirá creciendo en los trimestres venideros.

“En primer lugar, el crecimiento de la renta real disponible ha comenzado a acelerarse con la mejora de los mercados de trabajo, al tiempo que los hogares están más dispuestos a invertir cuando la probabilidad de perder el empleo es más reducida. En segundo lugar, los tipos de interés de los préstamos hipotecarios han disminuido y las condiciones de concesión de crédito son gracias a una política monetaria flexible”, detalla el informe.

A esto se suman los recientes incentivos fiscales a la inversión en vivienda que han puesto en marcha países como Bélgica, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos o Austria y al hecho de que los rendimientos de la mayoría de las inversiones son extremadamente bajos, lo que motiva aún más la inversión residencial.

En el caso de España, la rentabilidad de la inversión en activos inmobiliarios quintuplica en el peor de los casos a la de los bonos del Tesoro a 10 años según el informe del segundo trimestre del año publicado por idealista. En la vivienda, por ejemplo, alcanza el 6,1%, mientras que en las oficinas se eleva al 7,3% y en los locales comerciales, al 7,7%.