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¿Ya echas de menos Juego de Tronos? Estas son las mejores ciudades para 'cazar' dragones

Pabellones de la Finca Güell | SBA73
Foto: Pabellones de la Finca Güell | SBA73 / Flickr/Creative commons
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Drogon, Rhaegal y Viserion, los tres dragones de Daenerys Targaryen, han tenido un papel fundamental en la séptima temporada de ‘Juego de Tronos’. Pese al cariño que les hemos cogido, hemos tenido que despedirnos de estas enormes y fieras criaturas hasta el estreno de los últimos capítulos de la serie.

Ahora bien, más allá del universo de Poniente creado por George R. R. Martin, hay ciudades en las que aún podemos encontrar a estas criaturas, que han formado parte de la esencia e historia de muchos lugares desde hace siglos.

Precisamente en la penúltima temporada de la serie de HBO hemos visto a los dragones sobrevolar San Juan de Gaztelugatxe (Bermeo), que ha servido para representar a Rocadragón, fortaleza ancestral de la Casa Targaryen. Aunque esta preciosa ermita vizcaína azotada por las olas del Cantábrico no guarda relación con las bestias aladas, el folclore vasco sí recoge algunas leyendas de Herensuge, un dragón de siete cabezas que aterrorizaba a los habitantes.

A lo largo de la Península Ibérica y del globo, hay otros puntos donde estas criaturas fantásticas son parte de la cultura popular. Desde las calles de Barcelona a la Ciudad Prohibida de Pekín, esta bestia tan temida como venerada tiene un hueco en la arquitectura de diversas urbes. Así que si echas de menos a los dragones de ‘Juego de Tronos’, puedes recorrer el mundo buscando representaciones de estas bestias de fantasía.

San Jorge, el caballero que mató a un dragón

En la ficción de George R.R. Martin, muchos de los enemigos de los Targaryen a lo largo de la historia quisieron hacer frente a sus dragones sin demasiado éxito. De igual forma, en la mitología europea se le representa habitualmente como una bestia a vencer.

La leyenda de San Jorge, un caballero cristiano que mató a un dragón cuando estaba a punto de devorar a una princesa, fue uno de los mitos más extendidos de Europa medieval. Esta gesta caló tanto en el noreste de España que desde el s.XV San Jorge es el patrón de Aragón y Cataluña (Sant Jordi en catalán).

En ciudades como Zaragoza encontramos iglesias, una fuente o una valla (la del edificio Paraninfo, construcción emblemática de la Universidad de Zaragoza) con representaciones de dragones que recuerdan un pasado mágico en el que la bestia alada atemorizaba al pueblo aragonés. 

Pero si existe una ciudad que rinde culto a esta criatura voladora y a la figura del héroe que acabó con ella, esa es Barcelona. La Ciudad Condal alberga más de mil representaciones de estas criaturas que escupen fuego por la boca, especialmente concentradas en el distrito del Eixample, extensión de la urbe que corresponde con la Revolución Industrial y el crecimiento de la ciudad en el siglo XIX.

Foto: Parque Güell, Barcelona | Pixabay
Foto: Parque Güell, Barcelona | Pixabay

En esta época también se enmarca el movimiento cultural de la Renaixença, una corriente modernista que buscaba la revalorización de la cultura catalana a través de sus orígenes históricos, religiosos y mitológicos. Es por ello que un gran número de edificios barceloneses establecen su conexión con el pasado a través de la figura del dragón. 

Antoni Gaudí llevó la inspiración de la leyenda de Sant Jordi a una de sus máximas representaciones con la construcción de la Casa Batlló en 1906. La azotea de este monumento barcelonés emula las formas sinuosas y las escamas de un dragón y la espigada torre que la corona representa la lanza que el santo clavó en la bestia. Pero quizás el reptil más feroz de Gaudí es el que custodia la entrada de forja a los Pabellones de la Finca Güell.

Foto: Casa Batlló | Ludovic
Foto: Casa Batlló | Ludovic

También es muy popular el ‘drac’ (dragón en catalán) que se encuentra encaramado sobre la Casa Bruno Cuadros o Casa dels Paraigües en La Rambla, otro de los edificios representativos del modernismo catalán, llena de símbolos orientales. 

Casa dels Paraigües

Casa dels Paraigües
Wikimedia commons

Además, en muchas de las celebraciones populares, este icono mitológico se utiliza festejar la victoria sobre el mal, como en Cataluña con los ‘correfocs’ o en Galicia en el día del Corpus Christi (algunas localidades de Pontevedra celebran la Festa da Coca, fiesta del dragón en castellano).

Drac de Villafranca de Panadés danzando durante un ‘correfoc’

Drac de Villafranca de Panadés danzando durante un ‘correfoc’
Wikimedia commons

Los dragones, fundadores de ciudades en Europa

El Viejo Continente está repleto de referencias a esta criatura legendaria y en algunas ciudades estas bestias se utilizan como símbolo de fuerza. Al fin y al cabo, los dragones de Daenerys Targaryen también imponen por su tamaño y capacidades en ‘Juego de Tronos’.

Liubliana es un ejemplo de ello: el dragón está presente hasta en la bandera de la capital eslovena y simboliza poder, fuerza y coraje. Según la mitología griega, el héroe Jasón, junto a los argonautas, acabó con la vida de un fiero dragón al encontrarselo en el río Liublianica, a la altura de donde hoy se encuentra la ciudad, cuando estaban de vuelta a Grecia para llevar el tesoro del vellocino de oro a su rey.

Desde la Edad Media a la Segunda Guerra Mundial, la figura del dragón se ha utilizado en los escudos de armas de Liubliana, pero también para decorar los edificios de la capital de Eslovenia. La construcción más famosa del país en honor a la bestia alada se encuentra en el Puente de los Dragones, en pleno corazón de la ciudad. 

Foto: Puente de los Dragones de Liubliana | Victoria Reay
Foto: Puente de los Dragones de Liubliana | Victoria Reay

En Gales (Reino Unido), la leyenda cuenta que existían dos dragones, uno blanco y otro rojo. Ambos combatían de forma incansable y el ruido de las batallas estaba haciendo imposible la vida a los galeses, dejándoles estériles. Por ello, decidieron encerrarlos tendiéndoles una trampa con un hoyo lleno de hidromiel. Pasaron siglos hasta que el rey Vortigern descubrió que estaban allí. Tras la construcción de un castillo en la zona, el rey consultó al mago Merlín y este le recomendó liberarlos para disputar la batalla final.

Según la profecía del Rey Arturo, un dragón blanco representaría a los sajones y uno rojo a los galeses. El ganador de la contienda, el dragón rojo, es a día de hoy el símbolo del reino, y no solo aparece en la bandera de Gales sino en múltiples representaciones a lo largo de los castillos, casas y edificios que pueblan esta región celta.

Foto: Dragón Rojo en Cardiff | Tony Hisgett
Foto: Dragón Rojo en Cardiff | Tony Hisgett

China, la cuna oriental de los dragones

El origen oriental del dragón poco tiene que ver con las leyendas de criaturas malignas: en China son símbolos del poder y de benevolencia. El dragón es seguramente el icono más importante y milenario de la cultura china, y hay infinidad de representaciones en la arquitectura.

No en vano, esta criatura tenía la capacidad de invocar la lluvia en tiempos de sequía. Además, es un símbolo de soberanía de los emperadores (de hecho, a algunos se les consideraba hijos de dragón). 

Foto: Ciudad Prohibida | Gerry
Foto: Ciudad Prohibida | Gerry

Por ese motivo, la Ciudad Prohibida de Pekín supone uno de los mayores homenajes arquitectónicos a esta criatura del mundo. Existen elementos relacionados con el dragón chino en casi todas las partes de la ciudad: en los tejados, en los suelos de piedra, en los palacios reales, en las columnas, en las barandillas, en los puentes…

Foto: Ciudad Prohibida | Iam Gampon
Foto: Ciudad Prohibida | Iam Gampon

Así que, aunque los fieros dragones de la Tierra no vuelen con sus grandes alas como en ‘Juego de Tronos’, podemos encontrar a estas criaturas de leyenda inmortalizadas en multitud de lugares alrededor del mundo.