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Autoconsumo energético en nuestros edificios sí, pero debemos plantearnos de qué manera

Foto: Pixabay
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Autor: Redacción

Artículo escrito por Carlos Castro, arquitecto, responsable de aislamiento térmico, drenajes y geotextiles y coordinador para certificación de Danosa

El Consejo de Ministros aprobó a principios de mes, en uno de sus ya famosos ‘viernes sociales’, el Real Decreto que regula las condiciones del autoconsumo energético en España. Un nuevo marco jurídico que, entre otras cosas, habilita la figura del autoconsumo colectivo para fomentarlo en comunidades de propietarios o polígonos industriales, que reduce los trámites o que establece un mecanismo de compensación de la energía.

La intención de esta medida es cumplir con las obligaciones en materia de lucha contra el cambio climático, ofrecer una alternativa a los ciudadanos, que puede ser más ventajosa económicamente que el consumo de energía tradicional, o permitir la entrada de nuevos actores y de la propia ciudadanía en el sistema eléctrico.

Ahora bien, más allá de la teoría y de la posibilidad de poder incorporar nuestros propios parques fotovoltaicos en las azoteas de nuestros edificios, en la práctica nuestras viviendas y edificaciones tendrán que cumplir una serie de condiciones para evitar que la energía que recibimos por un lado, la derrochemos por el otro.

Es decir, para poder introducir del mejor modo las renovables en los edificios, estos tienen que estar muy, pero que muy bien construidos. La razón es que las renovables nunca van a poder generar una cantidad de energía tan disparatada y abundante como la que se ha venido generando con la energía tradicional (carbón, gas y petróleo).

Por tanto, si cualquier propietario o comunidad de vecinos se plantea esta posibilidad tendrá que contemplar, sí o sí, la rehabilitación de la envolvente térmica del edificio. Sobre todo, teniendo en cuenta que más de la mitad del parque de viviendas español es antiguo, no cumple con los estándares del Código Técnico de la Edificación y propicia auténticos derroches de energía que encarecen cuantitativamente las facturas, por no hablar ya de su notable impacto en el medioambiente.

Aquí, las soluciones de aislamiento térmico en las principales zonas comunes de los edificios, por ejemplo a través de los Sistemas de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE) pueden presentarse como una solución idónea, ya que permiten reducir el consumo energético de nuestros edificios entre el 50 y el 65%.

Por otra parte, la idea de instalar paneles solares en las cubiertas de las grandes superficies de naves logísticas, industrias y centros comerciales es una excelente oportunidad para generar energía eléctrica renovable aprovechando sus elevadas dimensiones, con el impacto sobre el medio ambiente que esto podría tener en los entornos cercanos a las grandes ciudades.

Además, parece ser un buen momento después de que el Gobierno acabe de aprobar también un 'macroplan' de ayudas para impulsar la eficiencia energética en el sector industrial por más de 800 millones de euros. Y es que, entre ellas, figura expresamente una partida dedicada a la promoción de energías renovables, incluyendo las instalaciones de autoconsumo.

No obstante, antes de tomar esa decisión que ya se plantean promotores, inversores y propietarios, deberemos preguntarnos también si la cubierta de esa nave logística está preparada para albergar las instalaciones que permitirán el autoconsumo y, en muy poco tiempo, también el almacenamiento de la energía a través de las deseadas baterías.

En este sentido, ya hay en el mercado cubiertas pensadas específicamente para edificación industrial que contemplan la instalación de este tipo de plataformas a corto, medio y largo plazo. Por eso, sí al autoconsumo energético en nuestros, pero antes debemos cuestionarnos de qué manera.