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Los expertos piden endurecer la normativa sobre las cubiertas de los edificios tras los daños de Filomena

Hispalyt
Hispalyt
Autor: Redacción

En el centro peninsular se han producido desprendimientos en las cubiertas de muchos edificios en los últimos dñias, que no han aguantado el peso de la nieve que dejó la borrasca Filomena.

Hay ejemplos de todo tipo: la cubierta del CEIP Gregorio Marañón y otros dos colegios en Toledo capital, la comandancia de la Guardia Civil en Tres Cantos, las cubiertas de pistas deportivas del Colegio Maristas en Chamberí, la del polideportivo Luis Aragonés y de hasta otros 15 centros deportivos y pistas de la capital, la del histórico pabellón “la Nevera” del IES Ramiro de Maeztu o los de los parkings de centros comerciales en todo el país.

A pesar de los daños materiales, no se han producido accidentes personales, pero desde Hispalyt, la Asociación Española de Fabricantes de Tejas y Ladrillos de Arcilla Cocida, creen que "es el momento de reflexionar sobre la seguridad de todas las infraestructuras que han colapsado”. Para ello, hace un llamamiento a las Administraciones, a quienes pide un endurecimiento de la normativa sobre las cubiertas de los edificios.

"La construcción de cubiertas y los materiales elegidos han sido puestos en entredicho por la climatología adversa. Para zonas como Madrid, Castilla-La Mancha o todas aquellas con una altitud inferior a 1.000 metros, el Código Técnico de la Edificación (CTE) establece en su Documento Básico de Seguridad Estructural Acciones en la Edificación (DB-SE-AE) una sobrecarga de 0,60 kN/m2 (61,19 kg/m2). Es decir, tendría que haber más de 80 cm de nieve acumulada en cubiertas para que esta colapsase. Sin embargo, numerosas cubiertas han caído con una carga de nieve inferior. Es el momento de plantearnos qué ha pasado y qué debemos hacer para evitar que vuelvan a darse estas situaciones tan peligrosas”, explican desde el organismo.

En su opinión, la seguridad estructural de materiales como estructuras metálicas o ligeras no es suficiente ante fenómenos climatológicos muy adversos, e insisten en las ventajas que ofrecen las tejas cerámicas.

"Las cubiertas de pistas deportivas o las marquesinas que cubren parkings en el exterior no están reguladas por el CTE. Sin embargo, el temporal ha puesto de manifiesto que se necesita una normativa más exigente que regule estas infraestructuras porque el peligro para las personas es patente", aclara Hispalyt, que reclama "a las distintas administraciones que incrementen las medidas de seguridad de las cubiertas de equipamientos e infraestructuras públicas" y que "se realicen revisiones periódicas de las cubiertas". Y es que, además del material utilizado, la asociación destaca la importancia de la adecuada instalación y el mantenimiento constante.

En el caso de las viviendas, la institución recalca que "hay millones de edificios en España más antiguos que no se construyeron bajo la normativa actual (es decir, no siguen el CTE). . Es fundamental que apostemos por la revisión del estado de nuestras cubiertas y por su rehabilitación en caso de deficiencias estructurales", concluye la asociación. 

Consejos para comprobar el estado de la cubierta

La Asociación Ibérica de Fabricantes de Impermeabilización (AIFIm) insiste que el buen estado de las cubiertas permite evitar filtraciones y la aparición de goteras o humedades. No obstante, insiste en que el acceso a la cubierta debe realizarse por empresas especializadas, y no por particulares. Estas son sus principales recomendaciones a la hora de comprobar las cubiertas de los edificios tras el temporal:

1. El acceso a la cubierta debe hacerse con todas las medidas de seguridad y en condiciones climatológicas favorables. “Podemos encontrarnos tejas o chapas que se hayan movido por la fuerza del arrastre de la nieve o canalones en mal estado que dificulten cualquier tipo de intervención y ponga en peligro la seguridad de los técnicos”, aseguran desde el organismo.

2. Revisar el estado de la cubierta. Tras comprobar que el acceso al tejado se puede hacer sin riesgos, es muy importante realizar una primera inspección visual y revisar la impermeabilización a fin de descartar posibles filtraciones de agua con las consiguientes apariciones de humedades y goteras.

3. Retirar la nieve o el hielo. Si todavía queda nieve blanda que no se ha convertido en placas de hielo, es importante retirarla ahora que se puede manipular. Según la asociación, “los sumideros o canalones que tienen nieve, al estar mezclada con residuos, como ramas o gravilla, que han sido arrastrados, tardan en deshelarse y, en consecuencia, el agua no puede ser evacuada”.

4. Reparar los desperfectos de la membrana impermeabilizante. Los daños causados por la exposición a la borrasca han podido ocasionar importantes desperfectos en los aislamientos térmicos y acústicos del edificio. Por eso, AIFIm aclara que “no sólo debemos actuar para rehabilitar la impermeabilización sino también aprovechar la ocasión para, en caso de que sea necesario, incorporar soluciones certificadas que garanticen el buen comportamiento de la cubierta ante futuras nevadas o heladas”. En este sentido, asegura que se pueden emplear productos que resistan bien las inclemencias del tiempo y que no produzcan una heladicidad de la cubierta.

5. Verificar la ejecución realizada. Una vez que se ha comprobado que no hay daños o, de haberlos, que han sido repararlos, es necesario volver a comprobar que todo está como debe. Por eso, según el organismo, la prueba de estanqueidad de la impermeabilización "es vital para evitar problemas de filtraciones o humedades en plantas inferiores o por fachada".