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Los estudiantes sin dinero para el alojamiento ya tienen dónde vivir gratis
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¿Una habitación gratis a cambio de socializar con ancianos? Poco a poco, residencias de todo el mundo están optando por un modelo tan innovador como inesperado, un cambio que terminan con dos problemas al mismo tiempo: la dificultad del acceso a la vivienda de los jóvenes y la soledad de muchas personas de la tercera edad. Al menos tres residencias en Holanda, Francia y EEUU se han apuntado a la nueva tendencia que promete extenderse a otras ciudades.

Aunque las condiciones son variables, las dos partes del contrato están claras. Por una parte está la clase universitaria, con poco dinero para alquilar una habitación y bastante tiempo libre. En el otro lado los ancianos necesitados de una mayor relación con jóvenes. El nexo son las residencias, que ofrecen un servicio doble a la vez que solucionan un problema doble.

“A la gente se le ilumina la cara cuando los jóvenes entran por la puerta”, explica Rob Lucarelli desde la residencia de ancianos Judson Manor en Cleveland (EEUU). Allí, los 120 residentes están acompañados ahora por cinco estudiantes de la ciudad, y al equipo médico del centro no le cabe ninguna del beneficio que el modelo conlleva para los ancianos.

El aislamiento social es un factor agravante en personas mayores que padecen de alzhéimer, osteoporosis, artritis reumatoide o enfermedades cardiovasculares. El fondo está en la interleucina-6, una molécula relacionada con enfermedades geriátricas y cuya presencia se reduce al aumentar la vida social del paciente. Pero el sistema va más allá de la ciencia.

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“Cocinamos y nos sentamos a hablar sobre problemas y cosas que compartimos”, dice Laura Berick sobre su nieta postiza de 25 años, Tiffany Tieu. Ella tiene 25 años y está estudiando un máster en el Instituto de Música de Cleveland. A cambio de la habitación, Tieu y sus cuatro compañeros de la escuela tocan un concierto cada ciertos meses en la residencia, aparte de las improvisaciones que montan casi todas las semanas.

El programa comenzó en 2010. Desde la residencia de ancianos se enteraron de que dos estudiantes tenían serios problemas para pagarse un alojamiento y ofrecieron el intercambio. Ahora, otros institutos están pensando en establecer acuerdos similares. Eso sí, las condiciones serán variables. Por ejemplo, en una residencia en Deventer (Holanda) los universitarios que duermen en la residencia se comprometen a pasar al menos 30 horas a la semana con sus vecinos de habitación. El tiempo incluye paseos, jugar a algo, charlar con un café o realizar talleres.

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