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Los propietarios demandan alquileres de viviendas abandonadas tras el Harvey

National Guard
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Autor: Redacción

Una crisis de vivienda se ciñe sobre Houston tras el paso devastador del huracán Harvey. Más de 180.000 viviendas han quedado seriamente dañadas por la subida de la aguas, el 85% de los residentes no tienen seguro que cubra inundaciones y ahora los propietarios piden a sus inquilinos que sigan pagando los alquileres de viviendas que han abandonado.

Bajo la ley del estado de Texas el alquiler se tiene que seguir pagando sobre viviendas dañadas, siempre y cuando no se hayan declarado “totalmente inhabitables” debido a un desastre externo, momento en el cual tanto el arrendatario como el arrendador pueden dar por terminado el contrato mediante una comunicación por escrito.

El problema es que el proceso puede alargarse mientras se determina la situación de habitabilidad de los inmuebles afectados, mientras que en el caso de una casa parcialmente dañada lo mejor que se puede obtener es una reducción de la cuota de alquiler tras una decisión de un tribunal de primera instancia (condado o distrito federal).

Las personas bajo régimen de alquiler se enfrentan tras las impresionantes inundaciones en una de las zonas metropolitanas más populosas de Estados Unidos a problemas como la falta de ingresos por la pausa en sus empleos, la necesidad de pagar por nuevo mobiliario tras haberlo perdido todo y el hecho de estar desplazados en refugios o con familiares.

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El retraso en el pago del alquiler permite al propietario cobrar una multa adicional al inquilino y cada día que pasas muchas familias incurren en deudas más amplias en una situación ya de por sí difícil de gestionar.

La falta de seguros del hogar que cubran el impacto del Harvey puede complicar la reconstrucción en Houston y alrededores, hogar de más de 6 millones de personas, y una de las zonas urbanas que más ha crecido en Estados Unidos en los últimos años.

El huracán, que durante cinco días dejó lluvias torrenciales sin tregua, ha puesto en evidencia el modelo de crecimiento urbanístico de Houston, caracterizado por mínimas regulaciones en materia de ordenamiento y materiales.

Las interminables carreteras o aparcamientos, un desarrollo que ha puesto el coche en el centro de modelo de crecimiento frente al peatón hacen honor al lema texano de “Todo es más grande en Texas”, han cubierto vastas extensiones de terreno con cemento y asfalto, lo que ha amplificado las avenidas de agua y el impacto de las crecidas.