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Cómo se puede reconstruir un monumento histórico tras el incendio de Notre Dame

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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

La catedral de Notre Dame de París ardía el pasado 15 de abril. Un pavoroso incendio se llevaba gran parte de uno de los principales monumentos de Francia, joya del gótico y que recibe casi 14 millones de visitantes al año.

El techo de madera desapareció en horas y también acabó cayéndose su icónica aguja, que contenía reliquias de San Denis y San Geneviève, los santos patronos de París (el arzobispo de París colocó allí las reliquias, en 1935, para proteger el edificio). Sin embargo, los bomberos pudieron salvar de las llamas la estructura exterior del templo, incluida la fachada principal, las dos torres así como sus hermosas vidrieras.

Tras el incendio, han sido numerosos los empresarios que han hecho donaciones económicas para la reconstrucción y se ha lanzado un concurso de arquitectura para plantear ideas sobre cómo hacerlo, pero, ¿cómo se reconstruye un edificio de estas características?, ¿a qué profesionales hay que acudir para reproducir, de forma lo más fidedigna posible, su estado original?

El edificio se puede y se debe reconstruir con técnicas de construcción tradicionales, pues son las únicas compatibles con lo que ha quedado de su estructura original y las únicas que serán tan duraderas como ella y no la dañarán a medio plazo. Eso no quita que no pueda requerir la introducción puntual de algún elemento tecnológicamente diverso si la lógica estructural del edificio tal y como ha quedado lo demandara”, explica Alejandro García Hermida, arquitecto y profesor de Intervención en el Patrimonio Histórico de la Universidad Alfonso X el Sabio.

“El debate se ha abierto sobre la conveniencia de reconstruir la flecha que coronaba el crucero desde hace unos 150 años, diseñada por el uno de los más importantes arquitectos restauradores de la historia, Viollet-le-Duc, y realizada por un grupo de maestros carpinteros pertenecientes a la fantástica agrupación de los Compagnons du Devoir et du Tour de France. Dicha asociación sigue activa hoy en día y sigue siendo la principal vía para la transmisión de estos oficios a las nuevas generaciones en Francia”, añade.

Hermida no está de acuerdo con el concurso internacional de ideas que se ha lanzado, cuyo objetivo es recabar ideas sobre la reconstrucción: “Lo que olvidan los arquitectos de moda que quieren aprovechar esta ocasión para dejar su huella en el edificio con un nuevo diseño sobre la cubierta de la catedral, es que esa flecha en sí misma tenía ya un alto valor patrimonial, y así está oficialmente considerada. Y lo malo es que el presidente Macron parece haber atendido a quienes buscan aprovecharse de esta desgracia al convocar directamente un concurso de arquitectura para plantear ideas. Lo primero que se debía haber hecho es evaluar la situación actual de las estructuras que se conservan y estudiar la mejor solución técnica para su recuperación y restauración, y luego ya, en base a ello, comenzar a pensar en cómo recuperar las que se han perdido”, comenta.

Hermida pone un ejemplo sobre intervenciones llevadas a cabo en otros templos y que han demostrado ser nefastas: “En el terremoto de Lorca, las iglesias que se hundieron lo hicieron por los refuerzos de hormigón y otras soluciones incompatibles con las estructuras originales. Es decir, por haber hecho sobre ellas exactamente lo que arquitectos como Norman Foster están proponiendo hacer sobre Notre Dame desde la ignorancia de estas técnicas y estructuras”, finaliza.

Porque los artesanos (y hemos estado viendo algunos de esos oficios en la serie Oficios en Peligro de Extinción) son los que atesoran esos saberes. Por ejemplo, las vidrieras de Notre Dame han podido salvarse, pero desconocemos en qué estado han quedado tras el fuego: “Es difícil emitir una valoración sin ver cómo han quedado pero, por el fuego, lo primero que suele haber es hollín, que lo pone todo negro. Hay que ver cómo ha quedado para establecer si se limpia en seco o en húmedo”, aclara el vidriero Juan Miguel García, de Opal Vidrieras.

“Además, otro problema es que con el calor, el plomo de las vidrieras se deshace. Hay que valorar cómo están para establecer la posterior intervención. Si no han recibido un calor muy fuerte, a lo mejor no se han dañado mucho. Si hay piezas rotas, en las vidrieras se suele poner plomo en esas roturas, para que queden sujetas”, añade. Este tipo de intervenciones se puede hacer in situ o desmontando la vidriera: todo depende del protocolo que se establezca.

La catedral de Notre Dame de París tardó más de 200 años en construirse. La construcción de la estructura comenzó en el siglo XII; 600 años después fue rehabilitada por Napoleón, en el siglo XIX. Ha servido como escenario de numerosos eventos históricos, incluida la coronación de Napoleón en 1804. En agosto de 1944, por ejemplo, se celebró una misa especial en la catedral a la que asistió el general Charles de Gaulle, para celebrar la liberación de París de los nazis.