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Una casa con torre: un curioso espacio para disfrutar de la historia y el paisaje de Puglia

Carlo Carossio
Carlo Carossio
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Puglia es una de las regiones más bonitas, pero también menos conocidas de Italia. Situada en el tacón de la popular bota, se encuentra bañada por tres mares: el Adriático, el Tirreno y el Mediterráneo. Esta situación la ha convertido en una pieza fundamental en la historia de la civilización occidental. Allí han posado sus pies numerosos pueblos, desde los griegos hasta los españoles, pasando por normandos y árabes, entre tantos otros.

En medio de aquel paisaje, envuelto de naturaleza e historia se encuentra un pequeño pueblo, de poco más de 5.000 habitantes, llamado Gagliano del Capo. Es precisamente en ese enclave donde el arquitecto Lorenzo Grifantini, del estudio DOS Architects, se puso manos a la obra para crear una fantástica vivienda a la que llamó Torre Bianca.

El edificio, como puede deducirse de su nombre, es bastante alto, de 12 metros. Es esta tendencia a la verticalidad lo que le ha permitido jugar con los espacios y distribuir todas las estancias de una forma creativa.

La vivienda está destinada a la familia del arquitecto, que eligió este enclave para alejarse de la ajetreada vida de Londres, donde reside de forma habitual. Un cambio muy profundo, sin duda. “Desde el inicio, el diseño de la casa buscó establecer un diálogo con el tejido urbano existente. El diseño de la casa refleja la relación entre la apertura del paisaje peatonal y la privacidad de la vida familiar diaria”, señalan.

En el interior, un elemento que llama poderosamente la atención es el fabuloso patio central, que cuenta con una piscina y un gran árbol. "El patio central es el verdadero corazón de la casa", dijo Grifantini.  Un dosel hecho de hierro y bambú pintados de blanco envuelve este patio, unificando todas las habitaciones dispares en un solo espacio externo.

A su alrededor se abren una serie de volúmenes de techo alto para albergar las áreas de sala de estar, cocina, comedor y dormitorio de invitados, que se abren directamente a este espacio externo a través de puertas corredizas de vidrio. Todo ello se configura como un lugar de convivencia y juego, donde la piscina y la vegetación cuidadosamente seleccionada reproducen la presencia de elementos naturales.

En la esquina de este patio se encuentra la torre, en línea con el campanario cercano de la iglesia de San Rocco. Su altura le da vistas sobre la ciudad y hacia el mar. Pero, además, su imagen bebe de esa larga historia de la región, ya que por su forma “recuerda a las torres de vigilancia normandas, un elemento típico y fascinante del paisaje costero de Salento”, señalan en su página web.

En el interior de la torre, una pequeña escalera en la parte trasera de la torre tiene como finalidad conectar sus tres pisos, terminando en una pequeña terraza en el techo. Las habitaciones que se encuentran en el interior cuentan con unas pequeñas, pero funcionales, ventanas cuadradas ubicadas en lo profundo de las paredes traen luz a las habitaciones.

Todo este grupo de edificios está envuelto por un muro delimitador bajo, marcado con aberturas cuadradas que reflejan las de los edificios y la torre. Internamente, los recortes están forrados con macetas bajas y áreas de descanso. Estas elevaciones blancas están destinadas a enfatizar los elementos naturales en toda la casa, así como a crear un juego de luces y sombras en el patio y los interiores.

En el interior, el pavimento de piedra del patio continúa hacia los interiores, ayudando a mezclar los espacios interiores y exteriores. Al mismo tiempo, el blanco de las paredes ofrece un sugerente contraste con el marrón de los marcos de las ventanas.