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Evolución y futuro de los centros comerciales en España tras el covid-19

Un centro comercial no es más que la versión actual de cualquier forma de Mercado pasado

Ignacio Cernuda, CEO de LYC Consultores
Ignacio Cernuda, CEO de LYC Consultores
Autor: Redacción

Artículo escrito por Ignacio Cernuda, CEO de LYC Consultores

Los mercados medievales que se desarrollaron por toda Europa o los bazares presentes en las principales ciudades de Oriente, que fueron la base para el crecimiento de las ciudades en las que se celebraban, son los antecedentes de los centros comerciales modernos.

Ambos formatos están basados en agrupar, en un recinto más o menos cerrado y limitado, un conjunto de comerciantes que conformen una oferta comercial, lo suficientemente atractiva como para atraer a los potenciales consumidores de la zona en la que se ubican.

Esto que parece una obviedad es, en mi opinión muy relevante, a la hora de considerar cuál ha sido el efecto del confinamiento a causa del covid-19, sobre los centros comerciales y, sobre todo, cuál será el efecto a partir de ahora. Es evidente que el concepto mercado/bazar ha sobrevivido a grandes pandemias durante los últimos siglos, y ha recuperado siempre su importancia como lugar de comercio, con las adaptaciones y evolución necesarias.

En este año 2020, el confinamiento ordenado por el Gobierno y el cierre obligatorio de la mayoría de los establecimientos de los centros comerciales, salvo los comercios de primera necesidad, es obvio que han afectado de una manera brutal a los centros comerciales.

No solo no nos ha permitido mantener la oferta comercial de nuestros centros activa, sino que, al mantener abiertos los comercios de primera necesidad (principalmente alimentación) nos ha obligado a mantener abiertos y en pleno funcionamiento los propios centros. 

Esto quiere decir que, en la mayoría de los casos, no ha habido ingresos de ningún tipo, durante casi tres meses, pero se han mantenido la práctica totalidad de los gastos de funcionamiento.

El efecto combinado de ambos hechos ha supuesto un impacto negativo, en el Ingreso Neto Operativo de los centros en 2020, que estimamos en algo más del 30%. Una barbaridad.

A este efecto negativo se debe de añadir el incremento del hábito del consumo on-line, que se ha producido durante estos meses, ya que era la única manera de consumir. Este efecto, muy positivo en la cuenta de ciertos operadores (Electro, Deportes, Bricolaje…), en mi opinión no ha sido más que una reacción a una situación determinada. Es decir, yo pienso que no va a afectar al balance consumo físico/on-line, ni a su evolución a lo largo de los últimos años.

Una vez digerido el mazazo económico sufrido, el comienzo de la vuelta a la normalidad en el funcionamiento de los centros comerciales (que no su apertura), ha sido, en general, bastante positivo.

Todos los gestores de los centros hemos implantado unos protocolos y unas medidas higiénicas y preventivas muy importantes, que están contribuyendo a restablecer la confianza de los clientes en nuestros centros comerciales. Es obvio que estas medidas más las limitaciones de aforo impuestas, no han afectado de la misma manera a todas las actividades Comerciales y de Ocio.

Así, mientras la limitación de aforo ha afectado poco a los grandes y medianos comercios, han sido muy negativas para la restauración y devastadoras para los cines, gimnasios, ocio infantil...

Los primeros datos recogidos durante el mes de junio, después de la vuelta al funcionamiento “normal”, son bastante alentadores. Las afluencias de los centros se han situado en una recuperación media del 80% sobre las experimentadas en 2019, y las ventas de los operadores principales, a pesar de ser muy variables, han mantenido un nivel muy aceptable.

Sin embargo, los datos de julio parece que van a ser peores. En mi opinión, esto no es más que el producto de la vuelta a la desconfianza de los consumidores, debida a los rebrotes del covid-19, en primer lugar, y a un efecto psicológico de “inseguridad económica”, transmitida por todos los medios de comunicación, que las autoridades deberían de ocuparse de modificar, devolviendo algo de optimismo a los consumidores.

Esto ha hecho que las afluencias medias del mes de julio, respecto de las de 2019, se haya situado en el nivel del 75/80%, perdiendo algo de impulso.

En esta situación, los gestores de centros comerciales tenemos que trabajar en fomentar y potenciar la confianza de los consumidores, en la seguridad de nuestros centros y en las de los comercios que en ellos se ubican…, y cruzar los dedos para que los rebrotes del covid-19, remitan.

En todo caso, pienso que es muy improbable que el modelo actual de centros comerciales, con las evoluciones lógicas que las nuevas fórmulas de comercio/ocio imponen, vaya a acabarse.

Volviendo al inicio, si el modelo de mercado/bazar/centro comercial, lleva existiendo 1.000 años, me parece poco probable que vaya a dejar de existir por la actual situación de crisis sanitaria. Creo que un poco de optimismo, mucho trabajo y confianza en el modelo, es la fórmula a aplicar.