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Para un particular es posible aunque difícil cancelar la hipoteca devolviendo la casa

en algunos casos se está aceptando la casa

Por casi todos es sabido que las promotoras españolas tiran del precio como reclamo para seducir a los compradores y que si aún así no pueden vender viviendas, terminan entregando sus inmuebles como pago de la deuda al banco. En caso de que un particular que no pueda pagar la hipoteca, la entidad financiera ejecuta la hipoteca y termina subastando la casa. Sin embargo, hay excepciones a la regla. En ocasiones, están aceptando la dación en pago de la vivienda por el préstamo hipotecario


Con la crisis inmobiliaria, el aumento del desempleo y la escasa venta de viviendas, muchos promotores, incapaces de hacer frente al pago de los préstamos hipotecarios, entrega casas o promociones enteras a la entidad financiera para cancelar la deuda. En cambio, si es un particular el que no puede pagar la cuota hipotecaria, el banco ejecuta la hipoteca, embarga la vivienda y concluyen subastándola. Si el dinero obtenido no cubre la deuda, el particular tiene que seguir pagando hasta cubrir la deuda contraída (según artículo 1911 del código civil)


Pero hay excepciones. Entre los particulares no todos pasan por el trago amargo de la subasta. Según expertos consultados por idealista news, algunas entidades financieras aceptan como dación en pago. Suelen ser en dos circunstancias extremas. O bien con aquellas viviendas que están bien ubicadas y que resultan “fáciles” de colocar en el mercado o bien con personas sin recursos (principalmente inmigrantes) a los que aunque fueran contra su patrimonio no conseguirían apenas nada y sí muchos gastos administrativos y de tiempo


De esta forma, los hipotecados con una capacidad de pago muy limitada zanjan a veces la deuda con la entrega de la casa, especialmente si son inmigrantes y más si están de regreso a su país. Alejandro sancho, responsable de estrategia on-line de casaktua, portal inmobiliario de banesto, asegura que se trata más de una práctica ligada a la capacidad de pago del hipotecado y a la “diferencia entre la deuda y el precio de la vivienda que al estado de la vivienda”. “Si alguien no puede pagar, no hay nada que embargar, encima se marcha fuera de España y la diferencia entre el valor de la vivienda y la deuda contraída no es muy grande, entonces se puede establecer una quita y deja la deuda saldada”. Sancho asegura que se prefiere llegar a un acuerdo de este tipo que empezar los trámites judiciales que duran unos 18 meses hasta que el banco tiene la propiedad del piso. “En 18 meses la vivienda a día de hoy se deprecia y con la dación en pago tienes la propiedad de forma casi inmediata”, añade


En esta línea se mantiene también Francisco andújar, responsable del portal inmobiliario ahorrocasa.com, el portal inmobiliario de las cajas de ahorro, que asegura que muchos de los inmuebles que se entregan para cancelar la deuda proceden de inmigrantes que desaparecen, vuelven a sus países donde ya es muy difícil reclamarles el dinero que deben a la entidad. Muchos de estas casas no son de buena calidad, recuerda. Y pueden quedar en peor situación si se terminan embargando, como bien señala alejandro sancho. “El acuerdo amistoso es mejor, pues se verifica el estado justo antes de entregarla y el banco se ahorra dinero en el saneamiento de la vivienda, en cambio, no te puedes imaginar el estado de algunas de las casas cuando lo entregan por las malas”, apunta


Mikel echavarren, consejero delegado de irea, justifica esta práctica de los bancos diciendo que aceptan las daciones en pago cuando no tienen más remedio y “les es menos gravoso que iniciar un proceso judicial. Si estos se aplica a particulares, tiene que ser porque les es imposible perseguir al moroso hasta su tumba, nómina o bienes”, dice