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El supremo condena a un notario por autorizar la venta de una casa embargada sin avisar al comprador

El tribunal supremo ha condenado a un notario por negligencia profesional tras autorizar la venta de una vivienda embargada sin avisar al comprador. Estima que el notario debía haber comprobado la titularidad y el estado de cargas de la vivienda antes de proceder a la venta de una casa en Barcelona por 2,4 millones de euros. En su opinión, omitir el embargo de la vivienda supone un detrimento patrimonial del comprador que se obliga a pagar un precio por un inmueble “que no lo vale”. La sanción consiste en el pago solidario con el vendedor del importe de la operación

En 2008 las empresas natrolita (comprador y demandante) y sermas (vendedor y demandado) firmaron un contrato de arras para la compra de la vivienda propiedad de sermas, situada en Barcelona, y por 2.450.000 euros. Días antes de la firma de las escrituras de compraventa ante notario un oficial de la notaría solicitó al registro de la propiedad información registral sobre la finca. Por un malentendido a la notaría no le llegó el comunicado sobre el embargo pero dicho comunicado sí salió correctamente del registro. El fax fue recibido en su destino y el demandado (la notaría) no acreditó que el documento no le llegó

El alto tribunal entiende que este posible error de comunicación no puede eximir de responsabilidad al notario frente al comprador porque considera que el notario “debía solicitar del registro una nota informativa del estado de cargas en ese momento y que se le informe de las posteriores, antes de que autorice la escritura de compraventa”.  Para ello señala el artículo 175.1 del reglamento notarial, que dice que el notario, antes de autorizar el otorgamiento de una escritura de compraventa de un inmueble, debía comprobar la titularidad y el estado de cargas del bien

“las partes que acuden a la notaría, especialmente, el comprador, confían en que el notario les informará adecuadamente de las cargas que pesan sobre el inmueble objeto de la compraventa, para evitar lo que ocurrió en este caso, que el comprador preste su consentimiento a la compra de un inmueble sin conocer que acaba de trabarse un embargo sobre este bien, que lógicamente lo devalúa”, añade

El supremo alega una relación causa-efecto que afecta al patrimonio del comprador. Como fundamento, señala el artículo 146 del reglamento notarial que prescribe la responsabilidad civil del notario respecto de los daños y perjuicios ocasionados por dolo, culpa o ignorancia inexcusable. Considera “indudable” que el hecho de que el notario no informara sobre el embargo de la vivienda (por un importe de 1.970.877 euros de principal y 580.000 euros de intereses y costas) ocasionó un “grave perjuicio” al comprador que pagó 2.450.000 euros por dicho inmueble, “que estaba devaluado en una cifra similar como consecuencia del embargo”

“no puede negarse un nexo de causalidad entre esta conducta, omitir el estado actual de las cargas que pesan sobre el inmueble cuya escritura de compraventa se autoriza, y el detrimento patrimonial del comprador que se obliga a pagar un precio por un inmueble que como consecuencia del embargo apenas vale”, sentencia

La condena es el pago solidario del importe de la operación (2.450.000 euros) por parte del vendedor y el notario. El vendedor también debía haber avisado al comprador del estado de su inmueble antes de proceder a su venta