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España y Portugal intentan atraer compradores chinos, mientras en Australia preocupa que compren demasiadas casas

Autor: Redacción

España y Portugal luchan por captar a chinos para que compren una vivienda mediante la ‘golden visa’, a cambio de concederles el permiso de residencia. En cambio, al otro lado del mundo, en Australia, el gobierno lucha por frenar la compra masiva de casas por parte de los chinos. Para ello, planea imponer un impuesto a la compra de propiedades por extranjeros.

El gobierno australiano estudia establecer un nuevo impuesto a la compra de viviendas por extranjeros, después de que la inversión China en el mercado inmobiliario del país se disparara un 60% en el último año.

Esta medida tiene lugar después de que los habitantes australianos se quejaran de que los precios de las viviendas están fuera de mercado. Esta medida ya se ha tomado en otros países como Hong Kong o Singapur y están dirigidas aunque son más punitivas. El objetivo es desalentar la fuerte inversión en el mercado inmobiliario procedente de China. Los gobiernos de los tres países aseguran que el nuevo impuesto no está dirigido a una nacionalidad específica.

Así, el gobierno australiano ha propuesto aplicar un impuesto de 10.000 dólares australianos por cada millón de dólares americanos que los compradores extranjeros inviertan en propiedades. Además, se ha comprometido a hacer cumplir una ley vigente que prohíbe a los no residentes comprar casas de segunda mano, en lugar de nueva construcción. Los infractores pueden ser multados con hasta el 25% del valor de la propiedad.