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De la hipoteca a la improvisación: 10 errores que cometen los recién casados con su dinero

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Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Mayo y junio, meses de bodas y comuniones. Los recién casados ya tienen en la cabeza sus planes: comprar un piso y fundar una familia. Enhorabuena porque aquí tenéis los mejores consejos para no meter la pata.

El error del cálculo. Pensáis que es mejor gastar el dinero en comprar un piso que en alquilarlo. Depende. Si vuestros ingresos no son muy elevados, es mejor pagar un alquiler reducido y  esperar mejores tiempos. Si alguno pierde el empleo, podéis incluso mudaros a otro sitio más barato. Con una hipoteca, no hay remedio. Os la lleváis a cuestas.

El error del tipo variable. Habéis decidido pedir una hipoteca a interés variable porque es más barata. Sí, claro, ahora es más barata. Pero no sabéis si dentro de cinco o seis años subirá como pasó en 2008. Mejor pedir una a tipo fijo que están a precios muy competitivos.

El error de amueblar todo. Ya tenéis el pisito y lo veis muy vacío. Entonces os ponéis a llenarlo de muebles de IKEA como locos. Por favor, parad el carro. Comprad solo lo que necesitéis. La mayor parte de los muebles no son necesarios en esta etapa. Además, la casa tendrá más espacio libre. No os preocupéis si vuestros amigos piensan que sois pobres por no tener muebles. Todo lo contrario: dirán que sois más listos por tener menos muebles.

El error de todo de primera mano. Vais a tener el primer hijo y os lanzáis a comprar cuna, cochecito, juguetes… Todo de primera mano. ¿En serio que no sabéis que existe un mercado estupendo de segunda mano? No os gastéis un dineral. Hay muchos chollos en internet.

El error de las cuentas. Pensad muy bien cómo administrar el dinero. ¿Vais a mantener cada uno vuestra cuenta? Si vais a tener una cuenta única es hora de negociar con cada banco y ver qué os ofrecen. La consigna es: cero comisiones, cero gastos de mantenimiento. 

El error de no planificar. Si proseguís con vuestras costumbres de solteros de improvisar económicamente, vais a tener muchos sustos. Es mejor dedicar una buena sesión a planificar conjuntamente los gastos de cada año, saber cuándo llegan las facturas mensuales, bimensuales, trimestrales y anuales, y ahorrar para esas fechas.

El error de no establecer reglas. Esto hay que hacerlo incluso antes de casarse: es decir, cómo se gasta, en qué, por qué y cuánto. Incluso si es necesario mantener los bienes en gananciales o en separación. Que haya transparencia financiera entre los dos.

El error de ceder ante los padres. Los padres y madres, los abuelos y las abuelas, son buenos consejeros. Pero no dejéis que pasen la delgada línea roja entre cómo ellos se han organizado en su vida marital, a cómo os organizáis vosotros. Si no dibujáis esa línea, poco a poco serán ellos los que organicen vuestra vida, vuestros muebles y vuestras costumbres. 

El error de no ahorrar. Si adoptáis la sana costumbre de ir guardando dinero para vuestras pensiones, vuestros viajes de verano o para los imprevistos, la vida os será más cómoda. Es verdad que al principio no hay mucho de dónde sacar: pero aunque sea muy poco, es una costumbre que os sacará de muchos apuros.

El error del coche. El gran invento del transporte es también el gran coladero de pasta. Echad cuentas de verdad porque podéis pasar los primeros años sin vehículo y veréis lo mucho que ahorráis para otras cosas. Del seguro a la gasolina, pasando por las reparaciones, el coche es una fuente de gastos.