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¿Cómo funciona el proceso de desahucio de una vivienda de alquiler en Reino Unido?

Autor: @RobertoArnaz

Este 2015 va camino de convertirse en el peor año de la historia reciente del Reino Unido en lo que a desahucios se refiere. Los últimos datos oficiales hablan de que en los tres primeros meses del año más de 11.000 inquilinos debieron dejar sus vivienda a la fuerza por impago de la renta. Esta cifra supone un incremento del 8% sobre las cifras de 2014, año récord hasta la fecha con 42.000 desahucios de alquiler en todo el país.

Para iniciar el proceso de desalojo, con independencia del tipo de contrato de alquiler, es necesario que el inquilino deba al menos un mes de alquiler o haya provocado daños en la vivienda. Además, es necesario que el casero haya notificado con al menos dos meses de antelación su intención de volver a tomar posesión del inmueble.

Si el inquilino no abandona la vivienda, existen dos fórmulas –ambas por vía judicial–, para exigir la devolución de la vivienda: el procedimiento ‘estándar’ y el ‘acelerado’. Para iniciar el procedimiento ‘estándar’ es necesario ser mayor de 18 años y figurar como propietario del inmueble. Basta con rellenar un formulario online y abonar unas tasas judiciales de 250 libras esterlinas (unos 340 euros) para que la maquinaria se ponga en marcha.

El juez suele tardar entre seis y ocho semanas en garantizar la recuperación de la vivienda a su propietario, si cumple con los requerimientos legales. La decisión judicial se notifica a los inquilinos, que tienen en un plazo máximo de 14 días para abandonar la propiedad. 

Aunque según las estadísticas de la asociación de propietarios Landlord Action el 61% de los casos se resuelve en este punto, hay situaciones que desembocan en un desahucio forzoso. En el caso de que los ocupantes de la casa no la abandonen, es necesario solicitar fecha al juzgado para el desahucio, proceso que suele durar entre cinco y 10 semanas más.

Esto supone que, en el peor de los casos, un propietario que opte por el procedimiento ‘estándar’ puede tardar hasta cinco meses en recuperar su vivienda. Periodo que se puede reducir notablemente acudiendo al proceso ‘acelerado’ que, además de ser algo más caro –cuesta 280 libras o, lo que es lo mismo, 380 euros–, implica que el dueño de la vivienda renuncie a las cantidades adeudadas por el inquilino.

En el caso de que se acepte la solicitud, los ocupantes de la casa tienen 14 días para abandonarla antes del desahucio forzoso. En el caso de personas o familias en riesgo excepcional, el juez puede otorgarles hasta seis semanas antes del desalojo. Además, según la ley, ninguna orden de desahucio tiene validez hasta que el inquilino haya vivido en la propiedad durante al menos seis meses.

Alquiler social

En el caso de la vivienda social, también puede haber desahucios, pero son menos frecuentes y mucho más complejos debido a la protección especial a la que están sujetos estos inquilinos. Desde el primer retraso en el pago, el casero –generalmente empresas municipales o asociaciones sin ánimo de lucro– deben renegociar el alquiler para llegar a un acuerdo sobre una renta mensual asumible, según establece el protocolo oficial.

Si la renegociación de la renta no ha funcionado y continúan los impagos, la entidad propietaria de la casa puede iniciar el procedimiento de desahucio. En el caso de que haya niños en el domicilio, es prácticamente imposible desalojar a una familia debido a la especial protección con la que cuentan los menores. 

En estos casos, los propietarios de la vivienda pueden solicitar ayudas al gobierno para recuperar la totalidad o parte del alquiler impagados. Por esta razón, la mayor parte de los desahucios que se producen en viviendas de alquiler social tienen como protagonistas a personas adultas en edad de trabajar que viven solos.