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La 'legítima' deja de ser intocable: ya se puede desheredar a un hijo por maltrato psicológico

Autor: Redacción

Decidir desheredar a un hijo debe de ser una de las decisiones más difíciles de tomar, aun cuanto está justificada. En principio, cualquier persona puede elegir libremente el reparto de sus bienes cuando hace su testamento, aunque la ley obliga a dejar un parte de la herencia en concepto de 'legítima' a cada uno de sus descendientes.

El Código Civil, y los códigos forales como el código civil catalán, el gallego o el vasco, establecen que la ‘legítima’ es una cantidad que oscila entre el 33% y el 66% del total de la herencia.

Eso sí, ley también prevé unas limitadas causas de deseheredación que incluyen haber sido condenado mediante sentencia firme por un delito contra el causante de la herencia, la denegación de alimentos, el maltrato grave o la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar, siempre y cuando sea atribuible al hijo.

Además, dos sentencias recientes del Tribunal Supremo ha incluido un nuevo motivo que justifica la privación de la herencia: el maltrato psicológico. El Supremo interpreta que el abandono emocional de los padres por los hijos supone un maltrato psicológico que puede considerarse como maltrato de obra a los efectos de desheredación del artículo 853.2 del Código Civil Español.

Sin embargo, según los juristas, el problema viene a la hora de demostrar esos malos tratos psicológicos. El notario José María Carrau Carbonell explica en la web Notarios y Registradores la dificultad de diferenciar entre la voluntaria ruptura de vínculos y el maltrato psicológico por abandono familiar. 

En este sentido apunta que, atendiendo a las sentencias del Supremo, “debe puntualizarse que, fuera de un pretendido abandono emocional como expresión de la libre ruptura de un vínculo afectivo o sentimental, los hijos incurrieron en un maltrato psíquico y reiterado contra su padre del todo incompatible con los deberes elementales de respeto y consideración que se derivan de la relación jurídica de filiación, con una conducta de menosprecio que provoque sufrimiento o perturbación en el testador”.

De hecho, el Alto Tribunal puntualiza que “meras discrepancias con el padre, las simples discusiones en el seno familiar, la libre ruptura de un vínculo afectivo o sentimental o el mero distanciamiento familiar no se puede integrar en el concepto de maltrato psicológico”.

En este sentido, como explica la web Crónica Global, el Supremo deja en manos del juez “una cierta arbitrariedad para valorar la existencia del maltrato psíquico, ya que en ningún caso la ley exige concretar los hechos constitutivos de maltrato”.