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Pabellones solares y molinos flotantes: bienvenido a la asombrosa ciudad verde del futuro

Post Fossil City
Post Fossil City
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

La vida de nuestras ciudades no volverá a ser la misma cuando la humanidad no dependa de recursos como el petróleo, el gas natural o el carbón. Al fin y al cabo, no nos quedará otra: según las estimaciones, las reservas de crudo conocidas durarán entre 40 y 50 años, y las de carbón, con los niveles de explotación actuales, unos 200.

Por ello, desde la Universidad de Utrecht han puesto la cuestión sobre la mesa invitando a diseñadores, artistas y arquitectos a elaborar una propuesta imaginando las ciudades del futuro cuando ya no dispongamos de combustibles fósiles.

“Lanzamos este concurso llamado Post Fossil City porque sentimos que hay una crisis de imaginación con respecto a la ciudad del futuro”, ha detallado Peter Pelzer, investigador de Urban Future Studios y organizador de este evento celebrado en los Países Bajos.

Esto explica que la mayoría de proyectos presentados en Post Fossil City caminen entre lo estrictamente tecnológico y lo radicalmente creativo: se trataba de hacer un ejercicio de imaginación para plasmar cómo soñamos que sean nuestras ciudades, pero también de dar un toque de atención sobre los problemas que están a la vuelta de la esquina.

Se han presentado más de 250 ideas para abordar esa urbe desde todos los ángulos. Algunos proyectos tratan de imaginar cómo percibiremos las metrópolis del futuro a través de diferentes sentidos: muestran cómo sonaría un núcleo urbano cuando desaparezcan los ruidos producido de los motores o hasta qué punto forma parte de nuestra rutina el desagradable olor de la combustión.

Pretenden así concienciar sobre lo condicionado que está nuestro estilo de vida en la contaminada ciudad. Tal vez por ello, la propuesta ganadora es una especie de arca que, supuestamente, irá viajando de urbe en urbe recogiendo el “conocimiento local” y las “ideas sostenibles” para que todos los ciudadanos del mundo los pongan en común.

Molinos y drones para aprovechar la energía eólica

Uno de los proyectos más sorprendentes, y que ha recibido mención de honor en esta competición, es el Jet-Stream Catcher, una turbina eólica gigante suspendida en el aire a más de 6.000 metros de altura. El objetivo de este molino gigantesco sería aprovechar los vientos con velocidades superiores a los 320 km/h que soplan entre los 6 y los 15 kilómetros de altura.

Este torrente de viento supondría un recurso natural muy interesante para el futuro de las ciudades, puesto que se encuentra sobre de cualquier urbe, y, según los creadores de la propuesta, las ciudades podrían beneficiarse de esa energía eólica.

Post Fossil City
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Este gigantesco aparato ha sido bautizado como Genecopter porque se trata de una mezcla de generador y dron cuadricóptero. Al mismo tiempo que realiza su labor, una estación terrestre recibiría esa energía eólica y actuaría como un centro de distribución. Ese centro, bautizado como “cubo de energía”, dispondrá de una pista de aterrizaje, ya que los encargados de transferir la energía del Genecopter serán pequeños drones.

El cubo de energía habrá de funcionar como sustituto de las actuales gasolineras, ya que los ciudadanos podrían acudir a cargar la batería de sus vehículos allí. También serviría de central para la infraestructura vial y pública, que estará integrada en este nuevo modelo sostenible: el exceso de energía se transferirá a la red de metro y de trenes ligeros eléctricos de la ciudad.

Calles cubiertas con elegantes toldos solares

Los paneles solares son una de las apuestas más fuertes para conseguir un futuro en el que primen las fuentes de energía sostenibles. Sin embargo, hay algunos inconvenientes para instalarlos en la ciudad: ocupan mucho espacio y no son especialmente estéticos. El proyecto ‘Pérgolas Fotovoltaicaspresentado en Post Fossil City pretende ofrecer una solución transformando los paneles en una especie de toldo o malla que cubra distintos espacios abiertos de la ciudad como calles, terrazas o campos deportivos.

Post Fossil City
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Esto no significaría cubrir todas las calles de la ciudad con carpas y dejarlas ocultas del sol. Estos paneles están fabricados a partir de un material ligero y flexible, formado por módulos independientes conectados con cables, con suficiente espacio entre ellos para que penetre el sol y la lluvia o la nieve.

La idea es, además, que estos toldos den sombra en zonas muy específicas donde no molesten al ciudadano que quiera estar a cielo abierto. Además, estas cubiertas dispondrían de diodos de luz orgánica, por lo que por la noche podrían iluminar la ciudad de forma estética y colorida. Los arquitectos encargados de este proyecto tienen claro que cuanto más atractivo sea el diseño de estos toldos, mayor será su aceptación

Post Fossil City
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¿Vacas urbanas?

Hay una propuesta especialmente imaginativa en el debate sobre cómo deben ser las ciudades verdes del mañana que plantea Post Fossil City. Se trata de un proyecto creado por unos diseñadores que muestra a una vaca en un parque público, con un tubo implantado que conecta su estómago con una suerte de globo destinado recolectar el metano que expulsa el animal y, al mismo tiempo, alimentar una máquina de ordeñar que dispensa leche fresca de la ubre de la vaca al ciudadano que pasa por allí.

En una ciudad llena de ganado, los amantes de la leche podrían encontrar la vaca más cercana a ellos fácilmente a través de una ‘app’ con geolocalización. ¿Conquistarán estos pacíficos mamíferos los parques de las ciudades?

Post Fossil City
Post Fossil City

Ahora bien, en una moderna ciudad verde libre de combustibles fósiles, no se puede permitir tener ganado contaminando el ambiente con sus flatulencias de metano. Por ello, según esta propuesta, las vacas almacenarán todos los gases en el citado globo para usarlos como combustible de la máquina ordeñadora. Y aunque el metano es un carbono que al ser utilizado como combustible contamina, al menos una vez quemado se convierte en vapor de agua y dióxido de carbono, dos de los gases de efecto invernadero menos dañinos.

Aunque esta propuesta de ciudades llena de vacas probablemente nunca se haga realidad, invita a abrir un debate sobre la sostenibilidad en el día de mañana. Al fin y al cabo, con total certeza, nuestras ciudades serán totalmente distintas cuando ya no dispongamos de combustibles fósiles, por lo que hacen falta nuevos planteamientos para crear urbes más limpias.