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Cómo sumarte a la moda del interiorismo ‘sin terminar’ y que tu casa no parezca una ruina

Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Parqué recién acuchillado, paredes de blanco inmaculado, bombillas en lámparas de estilo escandinavo… Parece una casa nueva de ensueño. Le añades los últimos modelos de muebles y de electrodomésticos, además de asegurar que la instalación del agua está bien, y ya tienes un lugar perfecto para vivir.

Pero a veces hay casas que no cumplen estos preceptos, lo que no quiere decir que se estén cayendo a trozos. Pilares sin enyesar, tuberías por los techos… Es un estilo ‘ruinoso’ que cuenta con adeptos. Pero hay una pequeña diferencia entre adoptar ese estilo y que tu casa parezca, de verdad, que necesita una reforma. Para ello, te damos varios trucos. Tú solo tendrás que buscar las explicaciones para esas personas que arruguen la nariz cuando vean el resultado.

1. No pintes las paredes

Encima, ahorrarás dinero en botes. Una de las características de los muros de estas casas es mostrar el material con el que están hechos. Puede ser el ladrillo visto, un clásico en fachadas, pero que también se puede ver en interiores; o el hormigón armado en pilares o paredes, un gris industrial que puede ser bello. En ocasiones, podemos pintarlos, pero no como estamos pensando, sino con cemento.

Es lo que podemos ver en apartamentos como el tokiota Setayaga Flat, del estudio japonés de Naruse Inokuma. Paredes y techos dan la sensación de que este piso renovado necesita un enlucido, pero es que esa era la intención de los diseñadores. El interior transmite sobriedad (la decoración es mínima) y una belleza única. Inokuma añadió suelos de madera que conjuntan con el cemento y puertas correderas de contrachapado que separan las habitaciones y parece que venían con el lugar.

Foto: Narukuma
Foto: Narukuma
Relacionado con esto estarían también los pilares de hormigón que no se enyesan. Da la sensación de loft industrial y nos recuerda que lo que pisamos no deja de ser un conjunto de vigas, ladrillos y otros materiales. Con una adecuada decoración no chirrían. Hablamos, por ejemplo, del Pompeia, un apartamento de los años 60 reformado por Vitrô Arquitetura en São Paulo. Junto a los pilares de hormigón hay una pequeña pared de ladrillo visto que delimita la cocina. Tanto unos como otra se descubrieron durante el proceso de reforma, y pronto los arquitectos decidieron convertirlo en una característica extra del apartamento. Así, tampoco se cubrieron otros ladrillos de la pared de la cocina o de uno de los dormitorios.
Foto: Vitrô Arquitetura
Foto: Vitrô Arquitetura

2. Echa barniz o laca a las superficies

Y para que tu casa parezca durante mucho tiempo que tiene un interior descuidado pero que nadie crea que se está cayendo a trozos, lo mejor es proteger algunos materiales con una capa de barniz o laca. No solo durarán más, sino que permitirán su preservación, en caso de que estén al descubierto materiales antiguos.

El arquitecto suizo Gus Wüstermann, residente en Barcelona, diseñó su casa con estos preceptos. Para proteger el papel pintado de ese apartamento del Barrio Gótico, aplicó barniz sobre él. Además, dejó a la vista las diferentes modificaciones que se han hecho en la estructura. De esta forma, es una especie de museo habitado de la arquitectura doméstica. “La superposición de capas de lo antiguo y lo nuevo con luz en medio enfatiza la falta de jerarquía entre lo viejo y lo nuevo”, explica Wüstermann en su página web.

Foto: Bruno Helbling | Gus Wüstermann
Foto: Bruno Helbling | Gus Wüstermann

3. Cables y tuberías visibles

Porque, de hecho, otra forma de sumarse a esta moda del interiorismo sin terminar es, precisamente, no hacer una reforma completa. Fue lo que hizo la arquitecta sueca Karin Matz en un piso de Estocolmo. En este habían comenzado una reforma en los años 80, pero el dueño falleció y todo quedó a la mitad: había papel en las paredes, baldosas en el cuarto de baño… En 2012 tuvo un nuevo dueño y todos se pusieron manos a la obra.

Se han quitado papeles y pinturas, pero también se han agregado cables eléctricos que no van por dentro de las paredes, sino por fuera. Da la sensación de que le falta picar y meter, pero en realidad es originalidad. Y lo de tener los cables a la altura de los dedos es algo muy rompedor, desde luego. Otra opción es tenerlo a una mayor altura, como en un apartamento de San Sebastián que también bebe de esta estética y en el que las luces de las diferentes salas cuelgan del techo sin una tulipa que proteja o esconda bombillas o cables.

Foto: Karin Matz Arkitekt
Foto: Karin Matz Arkitekt

Y quien dice cables visibles dice tuberías visibles. Entre las ventajas de dejarlas desnudas, además de una decoración más sorprendente, está un ahorro del presupuesto (no hay que cubrirlas) y la facilidad de acceso si hay alguna avería. A la hora de pensar en dejarlas a la vista, hay que considerar si combinan con el resto de la decoración (lámparas, color de las paredes…).

4. Estética sin acabar para dejar una casa más diáfana

Quizá sin que lo pretendas, sin que sea tu pensamiento primigenio, adoptar el interiorismo sin terminar también puede ser una forma de hacer tu hogar más habitable. Por ejemplo, añadiendo luz. Fue lo que hizo el arquitecto japonés Jo Nagasaka con una casa de dos plantas de Tokio. Fruto de una herencia que recibió su cliente, retiró las paredes de las salas y dejó los pilares de madera al descubierto. Lo que en un principio había sido aprovechar al máximo el espacio para construir todos los cuartos posibles se convirtió en un espacio muy diáfano, más acorde al siglo XXI, en el que la luz ganó protagonismo.

Foto: Schemata Architects / Jo Nagasaka
Foto: Schemata Architects / Jo Nagasaka

Como se puede comprobar, Japón es un filón para este tipo de decoración sin terminar. Y aunque hasta ahora nos hemos fijado en sus paredes, su pintura y lo que corre por ellas, para sumarse a esta moda otra opción que tenemos es ‘descuidar’ el suelo. Es lo que hizo el estudio, también nipón, Suppose Design House en Hiroshima. Construyeron una casa que parece un bloque de hormigón con ventanas, a la que le hace falta una mano de pintura en su exterior. Pero esto, que podría llamar la atención a los que no están familiarizados con el brutalismo (o con el interiorismo que destacamos en este artículo), se queda en nada cuando miramos al suelo de la planta baja: es de tierra compacta sin rematar, es decir, sin baldosas. Las escaleras que llevan al piso superior también están sin rematar.

Foto: Suppose Design Office
Foto: Suppose Design Office

Ya en el piso de arriba, el suelo es de madera, pero las paredes son tan grises y minimalistas como las que hemos visto hasta el momento. También hay una pared con madera de contrachapado sin tratar, dispuesta así a propósito para resaltar la estética ‘ruinosa’.

Foto: Suppose Design Office
Foto: Suppose Design Office
En definitiva, con poco presupuesto (y lo que te ahorras en pintar o esconder) se puede tener una casa diferente, que recuerda a la arquitectura industrial y sorprendente. Y si te cansas de ella, sabrás que con una mano de pintura y con otra de yeso podrás empezar de nuevo. ¿Y si te cansas? No te preocupas: picas piedra y que, de nuevo, parezca que está ‘en ruinas’.