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Lo último en la venta de viviendas en el centro de las ciudades: la antigua casa del portero

Antigua vivienda del portero reformada / Engel & Völkers Madrid
Antigua vivienda del portero reformada / Engel & Völkers Madrid

Las viviendas de obra nueva en el centro de las grandes ciudades españolas están siendo uno de los mercados más demandados, sobre todo para el nicho del alto ‘standing’ que busca comprar un piso en un lugar céntrico ya sea para vivir o para invertir para ponerlo en el mercado de alquiler. Ante la escasez de suelos finalistas para levantar casas en las principales zonas de Madrid o Barcelona, las capitales de referencia, la rehabilitación de inmuebles se ha convertido en alternativa real para ofrecer pisos nuevos.

La rehabilitación de edificios completos está a la orden del día en el sector inmobiliario. La mayoría de ellos son antiguos edificios residenciales que necesitaban una reforma, aunque también se encuentran edificios con un cambio de uso, como de oficinas a residencial. Fondos de inversión, ‘family office’ o grandes propietarios se han interesado por aportar valor a estos inmuebles y ponerlos en el mercado.

Dentro de este nicho de mercado de las rehabilitaciones también está empezando a moverse el cambio de uso de la antigua vivienda del portero de la finca. Una casa, que pese a lo que piensan muchos, no se encuentra siempre en el bajo o semisótano de las viviendas, sino en lo que hoy determinaríamos como el ático o la buhardilla.

Estas casas que ahora salen al mercado se encuentran en edificios que se construyeron entre finales del siglo XIX y comienzo del siglo XX, en barrios como Malasaña o La Latina de Madrid. Una época con una mentalidad diferente a la actual y donde aún no había llegado el ascensor, por lo que el personal de servicio de estas casas señoriales se podía encontrar en las plantas superiores del inmueble, mientras la clase alta vivía en las primeras plantas para evitarse subir las escaleras. Otras se encontraban en los sótanos, al lado de las carboneras.

Cocina reformada / Engel & Völkers Madrid
Cocina reformada / Engel & Völkers Madrid

Ahora, que muchos de estos edificios ya no cuentan con portero físico, o que este empleado ya no usa estas instalaciones, están llegando inversores interesados en comprar estos espacios para transformarlos en pequeñas viviendas, de entre 40 m2 y 60 m2. Pero para cerrar la operación sobre esta vivienda del portero hace falta previamente cambiar su uso como parte de las zonas comunes a una finca nueva independiente.

“El trámite es laborioso y se denomina jurídicamente desafectación del elemento común que, en este caso, es esta vivienda portería. La comunidad de propietarios tiene que convocar una Junta General Extraordinaria y se necesita del acuerdo unánime de todos los propietarios de la finca, en virtud de lo establecido en el artículo 17.6 de la Ley de Propiedad Horizontal al suponer una modificación del título constitutivo”, comenta Mercedes Pulido, directora de ventas en Engel & Völkers Madrid para el distrito Centro y Arganzuela.

Por decirlo de alguna manera, cada propietario de una vivienda del inmueble posee una parte de la casa del portero, al ser parte de las zonas comunes del edificio, según el coeficiente de participación del inmueble, por los m2 de su vivienda.

Una vez realizados todos los trámites previos - en caso de que algún propietario no acudiera a la reunión, o se produjera alguna reclamación, y si algún propietario aún tuviera una hipoteca sobre su vivienda – se podrá realizar ante notario la desafectación del elemento común y la compraventa, firmada por los representantes legítimos de la comunidad, suelen ser el presidente y vicepresidente, y los compradores.

“Con la venta, los vecinos propietarios están logrando ingresos que suelen destinarse a mejorar las zonas comunes del inmueble, tales como la instalación del ascensor, además de facilitar la accesibilidad para personas mayores, y otras obras”, concreta la experta de Engel & Völkers Madrid.

La nueva finca entrará a formar parte de la comunidad de vecinos como vivienda independiente, con la simultánea modificación de cuotas e indicando el nuevo porcentaje de participación de ésta y del resto de las viviendas.

Los precios que pueden rondar estas viviendas en zonas de Chamberí o Salamanca se encuentran por encima de los 5.000 euros/m2.