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La casa del árbol prefabricada que demuestra que un espacio pequeño no está reñido con el lujo

Blue Forest
Blue Forest
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Recientemente, como cada año, se ha celebrado en Londres el Chelsea Flower Show, la más importante exposición del mundo del jardín en Reino Unido. En ella, desde hace más de 100 años, los más afamados paisajistas y diseñadores de jardines exponen sus obras, para el deleite de miles de personas que acuden desde todos los rincones del planeta, entre los cuales nunca faltan diversos miembros de la familia real británica.

Si bien es cierto que, como su nombre indica, la jardinería y el paisajismo son los ejes sobre los que se desarrolla el evento, no son los únicos. De hecho, a la construcción se le reserva un espacio, de tal forma que muchos estudios aprovechan la oportunidad para mostrar y presentar sus diseños, como es el caso de Blue Forest. Este estudio está especializado en el diseño de casas prefabricadas para árboles, y que ha sido galardonada en diversas ocasiones. A lo largo de su dilatada trayectoria, entre sus proyectos se pueden encontrar desde pequeñas viviendas unifamiliares, hasta grandes albergues, que permiten ver la vida desde una perspectiva muy diferente.

El nuevo diseño ha sido fruto de la colaboración con el Chewton Glen Hotel and Spa, y se ha presentado como un escondite mágico, para que los visitantes vuelvan a conectar con su niño interior.

Desde el punto de vista técnico, la vivienda se compone de cinco secciones previamente fabricadas, que se ensamblan en el lugar donde se instala la casa, cada una de ellas con un peso aproximado de 1,5 toneladas. Las paredes se han revestido con madera de cedro rojo, gestionado de forma sostenible como demuestra el certificado otorgado por el Programa para el Reconocimiento de Certificación Forestal. El proceso de montaje duró solo siete días, de los cuales dos de ellos se dedicaban al montaje del interior, un tiempo muy razonable si se compara con el tiempo necesario para las construcciones convencionales.

Sin duda, este magnífico diseño destaca por tanto por su lujo como por su funcionalidad, a pesar de sus pequeñas dimensiones que la hacen muy acogedora. Para acceder su interior es necesario subir por una de las dos escaleras de caracol que conducen a la puerta principal, que se ubica en una terraza en la que se puede tomar el sol o disfrutar de la brisa. Al cruzar la entrada, lo primero que se ve es un bonito vestíbulo con un banco de zapatos hecho con roble blanco, pero con un acabado lacado que resalta belleza y calidez natural. Además, se han cuidado todos los detalles, como los mangos de todos los armarios, con forma de abeja y de color dorado, que resalta con las puertas azules, y las telas de muebles y cojines, que combinan a la perfección con las paredes revestidas de cedro.

Actualmente, esta pequeña y divertida casa prefabricada se ubica en el hotel Chewton Glen, donde se ha pasado a formar parte de la zona infantil del hotel, para que los huéspedes más jóvenes (y los no tan jóvenes) puedan disfrutar de su propio espacio.

Como podemos ver, el lujo no está reñido con las casas prefabricadas. Y este pequeño refugio, diseñado para hacer que volvamos a soñar como cuando éramos niños, es un muy buen ejemplo de ello.