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Soto del Real, uno de los pueblos de España con más casas pasivas

Con motivo de la COP25, la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático, analizamos los beneficios de la construcción eficiente

La Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP25) que comienza en Madrid del 2 al 13 de diciembre atraerá a múltiples personalidades de los cerca de 200 países miembros de la Convención Marco de Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC). Todos los sectores económicos estarán implicados y el inmobiliario y la construcción son algunos de los más importantes para tratar de evitar los efectos devastadores del aumento de la temperatura del planeta.

La construcción eficiente y sostenible puede ayudar al planeta y cada uno de nosotros, con los actos en nuestro hogar, también podemos aportar nuestro grano de arena. Por esto, se hace necesario aplicar medidas para no solo usar energías 100% renovables, sino además tratar de vivir de forma confortable, pero consumiendo muy poco a partir de una buena construcción de las casas. Y una de las opciones es la construcción de casas pasivas o 'Passivhaus'.

Nos acercamos a la Sierra de Guadarrama, al norte de la Comunidad de Madrid, donde se encuentra el pequeño pueblo de Soto del Real, de apenas 8.500 habitantes. De entre sus casas destacan cuatro viviendas de nueva construcción por ser pasivas, es decir, que prácticamente no consumen energía, aisladas herméticamente del frío, del calor y de los ruidos. Mientras la quinta está en camino, descubrimos de la mano de sus propietarios y del estudio Madrid Arquitectura Proyectos Pasivos cómo es vivir en una casa con el certificado 'Passivhaus'.

Mientras muchos de nosotros tememos la próxima factura de la luz y calefacción tras las últimas olas de frío y nieve que han pasado por la Península, y lo que queda por delante de invierno, en el pequeño pueblo madrileño de Soto del Real hay cuatro familias que seguro que han podido dormir más tranquilos, o al menos sin tener que pensar en lo que gastan para calentar su casa en invierno o mantenerla fresca en verano.

Este término municipal de la sierra madrileña cuenta con cuatro viviendas unifamiliares con el certificado passivhaus en España, otorgado por el Passivhaus Institute alemán, una de ellas con el certificado Passivhaus Premium, el máximo reconocimiento del organismo alemán a casas eficientes y autosuficientes. Según la Plataforma de Edificación Passivhaus, Valladolid, Mutilva (Navarra) y Soto del Real copan el podio de municipios con mas casas pasivas de España.

Pronto serán todos superados por el Edificio Bolueta, un rascacielos de 28 plantas, 88 metros y 171 viviendas que se está ultimando en Bilbao, y que se convertirá en el edificio residencial más alto del mundo construido bajo el método 'Passivhaus'.

“Aunque muchos lo desconozcan, el estándar 'Passivhaus' está preparado para funcionar en todo tipo de climas. Soto del Real es un sitio interesante para una casa pasiva porque hace bastante frío en invierno, pero también bastante calor en verano”, destaca José Francisco Sánchez, arquitecto y responsable de Madrid Arquitectos Proyectos Pasivos, y el encargado de construir estas casas eficientes.

“Construimos en Soto porque yo vivo aquí y es donde me conoce más gente. Poco a poco, en estos años, hemos ido construyendo casas pasivas. Ya vamos por cuatro, y la quinta está en camino, y ya hemos recibido interés desde otros lugares de España. Me especialicé en construir casas pasivas en un momento en el que todavía estábamos inmersos en la crisis de la construcción. Me llamó mucho la atención desde el primer momento, porque me pareció que por fin se trataba de un sistema para construir bien las casas, cuidando la eficiencia y el consumo”, concreta el arquitecto.

Y ya no solo por parte de los profesionales del sector, las personas que están pensando en construirse una casa se interesan cada vez más por encontrar formas y maneras de conseguir la máxima eficiencia energética en el hogar y consumir lo menos posible durante la vida útil de la vivienda.

“Nosotros queríamos huir de la gran ciudad, de la contaminación, del ruido y empezamos a buscar casa en la sierra. Al principio, pensamos en comprar, pero todas las casas que vimos consumían demasiado, demasiada calefacción de gasóleo y otros gastos que incrementaban nuestro presupuesto. Así que decidimos buscar alternativas e investigando dimos con el modelo de construcción de casas pasivas”, adelanta Myriam Díaz, propietaria de Casa Apolonia.

“Muchos pueden pensar que la construcción de una casa pasiva es muchísimo más cara que una construcción tradicional, y realmente no es así. El sobrecoste puede rondar el 5% del precio de una vivienda igual que si no fuera pasiva, y el ahorro, sin embargo, es tremendo. Calculamos que en cuatro o cinco años podemos amortizar perfectamente y, de sobra, todo lo que hemos aportado de más en la construcción”, destaca la propietaria.

Pero es que Casa Apolinia cuenta con el certificado 'Passivhaus Premium', que cumple con todas estas características: baja demanda de energía, bajo consumo de calefacción y refrigeración y un alto grado de hermeticidad, que se consigue con una envolvente térmica continua con unos espesores de aislamiento en las paredes considerables; unas ventanas de altas prestaciones y la ausencia de puentes térmicos. Además, de contar con una capa de estanqueidad al paso del aire y una ventilación con recuperación de calor. A esto, que ya consigue un consumo casi nulo, se unen los paneles solares en el tejado que convierten a la casa en autosuficiente, capaz de generar más energía de la que consume y ser Premium.

“Al principio no aspirábamos a tanto, ni siquiera conocíamos la existencia de un certificado Premium de passivhaus. Pero si teníamos claro que además de tener una casa bien aislada, queríamos aprovechar la energía del sol y poner paneles solares. Además, tenemos un coche eléctrico, con lo cual la energía que producimos se utiliza para cargarlo. Así que imaginad, no gastamos en luz, ni en calefacción, ni en aire acondicionado, ni en gasolina”, analiza Myriam.

En España, hay otras dos viviendas con el certificado 'Passivhaus Premium', las dos en el archipiélago balear. En idealista/news ya visitamos Can Tanca, en Ibiza.

Ricardo López Feijóo es otro de los propietarios de una casa pasiva en Soto del Real. Él apenas lleva unos meses vivienda en su nueva casa. Y afirma que la vida le ha cambiado. “Yo he vivido muchos años en la sierra, y de pequeño recuerdo pasar frío en casa de mis padres, y años después darme cuenta de que calentar una casa aquí es muy, muy caro. Al contactar con Francisco para construir una nueva casa, me habló de las casas pasivas y me convenció”, recuerda.

“En el día a día de la casa, mi experiencia ha sido muy, muy satisfactoria. Apenas llevo cuatro meses viviendo, pero en verano ya hemos tenido episodios de más de 40 grados, a pesar de vivir en la sierra. Sin embargo, en la casa estábamos entre 22 y 23 grados sin hacer ningún tipo de acción, solo con la hermeticidad de la casa, sin poner refrigeración alguna. Esta casa pasiva está respondiendo a lo que me habían contado y a lo que realmente he adquirido”, agrega el propietario.

José Francisco también nos aclara qué es lo que hay que hacer con el mantenimiento de una casa pasiva. “Es muy sencillo y parecido al de una vivienda convencional. Supone un poco de sentido común. Hay que tener los estores levantados en invierno para que entre la radiación solar, y tenerlos bajados en verano para que no se acumule el calor y elevemos la temperatura de la casa. Además, en verano conviene hacer una ventilación nocturna, como abrir las ventanas. Luego, el resto es muy automático porque todo se regula con termostatos y con cosas muy sencillas”, aclara el arquitecto y constructor.

Pero para que todo esto pueda ser posible, hay que trabajar mucho previamente en construir bien, de acuerdo con los estándares del Instituto Passivhaus. “La certificación da una garantía al cliente de que se han hecho las cosas bien, porque una vez que una casa pasiva no se certifica, ya no sabes muy bien cómo está construida”, afirma Francisco.

Para el responsable de Madrid Arquitectura, aún hace falta mayor implicación de todos los profesionales y oficios del sector en España para que la buena construcción, eficiente y sostenible, sea el común denominador. “Claro que hay una mayor dificultad en el proyecto, en la ejecución de la obra, por lo que hace falta tener a todos los miembros implicados en levantar la vivienda concienciados en que se va a construir bien, bajo los estándares adecuados”, concretó.

Pero también deben ser los promotores y los pequeños propietarios que van a levantar su próxima vivienda los que deben darse cuenta de los beneficios de una construcción eficiente y sostenible de cara a los gastos que van a conseguir ahorrarse, pero también en los beneficios para el medio ambiente que van a conseguir.

“A las personas que han venido a visitarnos y están planteándose el proyecto de construirse una casa, les aconsejo que vayan a por una casa pasiva, tanto por el ahorro de energía, como por el confort y el bienestar. Es que no tiene nada que ver con una casa tradicional, ni siquiera con una casa de certificado A. Esta casa va mucho más allá”, concluye Myriam Diaz.