Fue concebida por el fundador de Invisible Studio como un refugio para su familia en plena campiña griega. Fusiona la arquitectura rural y el minimalismo
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La Casa de Hormigón en Corfú fue concebida por Piers Taylor, fundador de Invisible Studio, como un refugio minimalista para su familia en medio de un olivar en la campiña griega.
Casa de Hormigón en Corfú Jim Stephenson

Dos de los aspectos que caracterizan al mundo rural son, por una parte, la velocidad y, por otra, su conexión con la naturaleza. Por tanto, la arquitectura situada en el medio rural es y ha sido hija de estas premisas. Y en este sentido, el minimalismo ha ido ganando terreno en el diseño de las viviendas rurales.

Este enfoque resulta particularmente relevante en proyectos donde el uso de materiales locales y la construcción en sintonía con la cultura y el ambiente del lugar permiten crear viviendas que honran y se adaptan a su entorno. Un buen ejemplo de ello es la Casa de Hormigón en Corfú (Grecia), la cual refleja cómo la arquitectura rural y el minimalismo pueden fusionarse para ofrecer una experiencia habitacional única, con un bajo impacto visual y una marcada conexión con el entorno.

La vivienda está arraigada en lo ordinario y el mundo cotidiano de las cabañas de pastores de los alrededores y los edificios inacabados de hormigón y barras de refuerzo.
Vivienda arraigada en lo cotidiano Jim Stephenson

Un refugio familiar inspirado en la sencillez

La Casa de Hormigón en Corfú fue concebida por Piers Taylor, fundador de Invisible Studio, como un refugio minimalista para su familia en medio de un olivar en la campiña griega. Inspirado por sus recuerdos de la zona y el contacto que ha tenido con este paisaje desde los años setenta, Taylor diseñó esta estructura con un enfoque modesto que responde a las necesidades básicas de cobijo y sombra, dejando espacio para posibles adaptaciones en el futuro.

En lugar de vidrio, la vivienda cuenta con pantallas de malla galvanizada y mosquiteras, además de cortinas plásticas, elementos que ofrecen ventilación y protección.
Pantallas de malla en las aberturas Jim Stephenson

Según el arquitecto, la vivienda es "de bajo perfil, arraigada en lo ordinario y el mundo cotidiano de las cabañas de pastores de los alrededores y los edificios inacabados de hormigón y barras de refuerzo que evolucionan lentamente a lo largo de muchos años». Este diseño busca evocar la esencia de las viviendas temporales y rústicas, reflejando el carácter estacional de la región.

Para cumplir con la idea de un "camping" permanente, Taylor optó por un diseño de estilo abierto y austero. La casa cuenta con cuatro dormitorios y dos baños distribuidos en dos plantas, y una azotea que sirve como sala común, ideal para adaptarse a las visitas y a la vida al aire libre. 

El diseño de la vivienda también se adaptó a las características climáticas de la zona, eliminando el uso de cristales en las ventanas para permitir una conexión directa con el ambiente exterior durante el verano. En lugar de vidrio, la vivienda cuenta con pantallas de malla galvanizada y mosquiteras, además de cortinas plásticas, elementos que ofrecen ventilación y protección sin interrumpir la relación entre los espacios internos y el entorno.

La disposición del encofrado en esta vivienda es variada y refleja la flexibilidad y creatividad de los trabajadores locales: a veces horizontal, a veces vertical.
Disposición del encofrado Jim Stephenson

Hormigón que honra la mano de obra local

La elección de hormigón armado para la construcción de la Casa de Hormigón responde a los desafíos naturales de la zona, como la propensión a terremotos e incendios. Para Taylor, el hormigón no solo ofrece resistencia, sino que también permite una estética rústica que es característica de las construcciones locales

El hormigón no solo ofrece resistencia, sino que también permite una estética rústica que es característica de las construcciones locales.
Hormigón rústico Jim Stephenson

Al emplear piedra caliza de la región para la mezcla de hormigón y confiar en albañiles locales para la construcción, Taylor buscó que el resultado reflejara un proceso auténtico. "Quería crear un edificio en el que todos los 'errores' quedaran patentes o, mejor dicho, los procesos y decisiones tomados por los lugareños que construyeron la casa", explica el arquitecto.

La estructura de la casa no oculta las huellas del proceso de construcción; en cambio, las deja a la vista, en un claro tributo al trabajo artesanal. La disposición del encofrado en esta vivienda es variada y refleja la flexibilidad y creatividad de los trabajadores locales: a veces horizontal, a veces vertical, utilizando tablas reutilizadas y contrachapado según el material disponible. Este enfoque responde a la filosofía de Taylor de dejar que el "proceso" se haga visible y no quede subsumido en una planificación estricta. «Nada de esto se ha plasmado en un dibujo de control, quería ver pruebas de su proceso, no del mío», concluye Taylor.

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