La transformación de locales en desuso en pisos se está consolidando en Galicia como una alternativa al déficit de vivienda y a los elevados precios del mercado. Sin embargo, el proceso no avanza de manera homogénea: Vigo apuesta fuerte por agilizar las licencias, Santiago de Compostela frena la iniciativa y Ourense sigue atrapada en trámites interminables, según informa 'Voz Pópuli'.
El cierre de más de 8.000 comercios en la última década ha dejado un importante parque de bajos vacíos en la comunidad, y la reconversión en viviendas se plantea como una vía de recuperación urbana. Pero la respuesta municipal varía notablemente. Vigo concentra la mayor parte de los permisos, Compostela ha decidido blindar las zonas de mayor actividad económica manteniendo el uso comercial de sus plantas bajas, y en Ourense la burocracia retrasa los permisos hasta dos años.
Según el catastro, desde 2021 se han autorizado 1.624 cambios de uso en Pontevedra, frente a 742 en A Coruña, 366 en Ourense y 301 en Lugo. La tendencia creció a partir de 2023 tras la flexibilización introducida por la Xunta, que redujo de 2,5 a 2,4 metros la altura mínima exigida y permitió sustituir las chimeneas de extracción por sistemas de filtrado certificados, además de relajar otros requisitos de fachada.
Para propietarios y compradores, la conversión resulta atractiva. “Un local vacío solo genera gastos”, recuerda el analista inmobiliario Benito Iglesias, quien subraya que muchos de estos inmuebles se destinan ahora a apartamentos turísticos, especialmente en zonas de playa o en los primeros pisos de edificios donde apenas generan molestias. Además, el coste de estas viviendas suele ser un 25% inferior al de una vivienda convencional, aunque depende de la ubicación.
Los bajos reconvertidos provienen sobre todo de almacenes (27,2%), locales comerciales (22,2%) y espacios industriales (29,9%). Y la ciudad que más impulsa el proceso es Vigo, que concentra el 38% de las licencias de toda Galicia. Junto con A Coruña y sus áreas metropolitanas, suman más del 80% de los expedientes en marcha.
En contraste, Santiago de Compostela mantiene su apuesta por preservar el carácter comercial de las plantas bajas en los ejes principales, lo que ha generado fricciones con la Xunta, partidaria de abrir la puerta a más reconversiones.
Por su parte, Ferrol, Pontevedra, Lugo y varios municipios de tamaño medio avanzan a un ritmo estable, aunque todavía lejos de la intensidad viguesa.
El fenómeno se acentúa en los destinos turísticos. En Sanxenxo, Vilagarcía y otras localidades costeras proliferan las reconversiones de locales que nunca llegaron a abrir como comercios y que hoy funcionan como pisos destinados en su mayoría al alquiler vacacional.
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