Barcelona conduce al ‘retail’ al caos: tarda casi un año en conceder licencias comerciales
El comercio que quiere abrir sus puertas en Barcelona se encuentra con un obstáculo que poco tiene que ver con el mercado o la competencia: la burocracia municipal. Conseguir una licencia de obras puede alargarse hasta 340 días de media, casi un año, un plazo que asfixia a emprendedores y comerciantes que deben pagar alquileres durante meses sin poder levantar la persiana. En una ciudad que presume de dinamismo económico, el retraso administrativo se ha convertido en una barrera silenciosa que frena inversiones, pone en riesgo nuevos proyectos y amenaza con vaciar de actividad muchos locales comerciales.