La prestigiosa revista National Geographic ha dedicado un artículo a Mérida en el que destaca la gran cantidad de restos arqueológicos que existen de la época del Imperio romano y la poca repercusión que tienen. Por este motivo, la publicación se llega a preguntar si no es la ciudad extremeña la gran joya olvidada del Imperio romano.
De Mérida mucha gente destaca sus arraigos rurales, sus calurosos veranos, su jamón e incluso sus Carnavales, pero pocos reconocen ser un lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. De hecho, es muy raro que se hable de la localidad a nivel internacional al mismo nivel que Roma o Pompeya cuando en realidad tiene un gran número de estructuras romanas. La revista afirma que en las 75 hectáreas de la ciudad moderna se encuentran todos los elementos definitorios de una metrópolis antigua: obras hidráulicas, puentes, foros, un teatro, un anfiteatro, un circo, viviendas y necrópolis.
"Mérida ofrece hoy toda una lección práctica de arqueología clásica", afirma para la publicación Trinidad Nogales Basarrate, directora del Museo Nacional de Arte Romano de la ciudad. Pero ¿cuál es la historia de Mérida? Augusta Emerita fue fundada en el año 25 a.C. por el emperador romano Augusto como colonia para los soldados, o eméritos, licenciados durante las Guerras Cántabras (29 a.C - 19 a.C.). La localización de este emplazamiento era todo un privilegio porque era un valle entre bosques en pendiente y campos de encina muy cerca del río Guadiana. Tal fue la importancia de Mérida que Augusto la eligió como capital de Lusitania.
En la época de máximo esplendor para la ciudad (en los siglos I y II), la ciudad cautivó a a una población de 40 000 personas, procedentes de lugares tan lejanos como Asia Menor. El auge de Mérida continuó hasta la ocupación árabe y desde ese momento fue perdiendo protagonismo hasta la reconquista cristiana en el siglo XII. "Encontrar un teatro, un anfiteatro y un circo (los tres principales edificios para los juegos) es extremadamente raro, excepto en Roma", defiende Marco Mangut, guía turístico de Extremadura que no entiende como ahora Mérida es una de las regiones menos pobladas de España.
"Si vas a Roma, la diferencia entre el nivel del suelo moderno y el antiguo es de unos 10 metros. En Mérida, no es ni la mitad. Podrías abrir una zanja para instalar un cable de fibra óptica y dar con unas ruinas romanas", explica a National Geographic Jonathan Edmondson, profesor de historia romana y estudios clásicos en la Universidad de York de Toronto (Canadá).
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