Hace un siglo se creó una red de aeropuertos estratégicos situados en islas remotas o costas aisladas. No están pensados para recibir pasajeros, sino para casos de emergencia
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Vista aérea del Aeropuerto Internacional Daniel K. Inouye en 2025 tomada desde un avión que se dirigía hacia el oeste antes de girar para aterrizar en la pista 8L.
Aeropuerto Internacional de Honolulu Coolcaesar

Viajar en avión es hoy en día una rutina cotidiana, pero durante décadas los vuelos de largo recorrido tuvieron ciertos riesgos debido a la distancia entre los destinos. De hecho, antes que la tecnología de los reactores modernos y de los sistemas de navegación avanzados entraran en escena, cruzar océanos suponía un gran desafío técnico y humano.

Para dotar a estas rutas de seguridad, fue necesario crear una red de aeropuertos estratégicos situados en islas remotas o costas aisladas, concebidos no tanto para recibir pasajeros sino para salvar vuelos en caso de emergencia, y su existencia está íntimamente ligada a la regulación aeronáutica moderna y a conceptos como el ETOPS y el 'drift down'.

Fotografía aérea del Aeropuerto Internacional de Keflavík, en Islandia.
Aeropuerto Internacional de Keflavík SuperJet International

El nacimiento de los aeropuertos oceánicos

Todo empezó durante el génesis de la aeronáutica, durante la primera mitad del siglo XX, los aviones tenían un alcance limitado y una fiabilidad reducida. Esto obligaba a planificar rutas con escalas frecuentes, especialmente en travesías oceánicas, con lo que fue necesario implantar una serie de pistas donde poder hacer esas escalas.

Con la llegada de los reactores comerciales y, más tarde, de los aviones bimotores de largo alcance, surgió una nueva necesidad: garantizar aeropuertos alternativos incluso en rutas donde no había tierra a la vista durante horas.

Aquí entra en juego la regulación ETOPS (Extended-range Twin-engine Operational Performance Standards), que establece cuánto tiempo puede volar un avión bimotor alejándose de un aeropuerto alternativo en caso de fallo de un motor. Asociado a este concepto está el 'drift down', el procedimiento por el cual un avión, tras perder potencia, desciende gradualmente a una altitud segura mientras se dirige al aeropuerto más cercano.

Ruta de vuelo con ETOPS (línea verde continua) y ruta de vuelo para aviones no ETOPS (línea azul discontinua), en curva por la necesidad de volar sobre aeropuertos alternativos.
Infografía ETOPS Creative commons

La regulación ETOPS permitió realizar rutas de vuelo más cortas, en línea recta. Sin embargo, sigue siendo imprescindible contar con pistas de aterrizaje en puntos estratégicos del Atlántico, el Pacífico y otras rutas oceánicas. Muchos de estos aeropuertos nacieron durante la Segunda Guerra Mundial como bases militares o escalas de repostaje, y posteriormente se integraron en la aviación civil como piezas clave de la seguridad aérea.

Uno de los ejemplos más emblemáticos es el Aeropuerto de Lajes, situado en medio del Atlántico, en el archipiélago de las Azores. Su posición lo convirtió en un punto fundamental para vuelos entre Europa y América del Norte. Aunque hoy recibe pocos vuelos comerciales regulares, sigue figurando en innumerables planes de vuelo como aeropuerto alternativo crítico.

Aeropuerto de Lajes, en la isla de Terceira del archipiélago de las Azores, Portugal.
Aeropuerto de Lajes Diego Delso

Una red de pistas en el océano

Además de Lajes, existen otros aeropuertos oceánicos cuya importancia supera con creces su tráfico de pasajeros. El Aeropuerto Internacional de Keflavík, en Islandia, ha sido durante décadas una escala natural entre Europa y Norteamérica. Su situación en el Atlántico Norte lo convierte en uno de los aeropuertos alternativos más utilizados en rutas transoceánicas.

Otro caso histórico es el Aeropuerto Internacional de Gander, que en la era de la aviación de hélice fue uno de los aeropuertos más transitados del mundo. Hoy es recordado por su papel tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando acogió decenas de vuelos desviados.

En el Pacífico, infraestructuras como Aeropuerto Internacional de Honolulu Daniel K. Inouye Aeropuerto Internacional de Guam cumplen funciones similares, actuando como salvavidas en rutas extremadamente largas entre Asia, Oceanía y América.

Lo fascinante de estos aeropuertos es que muchos de ellos rara vez se utilizan para emergencias reales, pero su sola existencia permite que millones de vuelos crucen océanos cada año con seguridad. Son infraestructuras pensadas para el “por si acaso”, mantenidas con precisión casi invisible, pero absolutamente esenciales.

El Boeing 777 fue el primer avión comercial ETOPS 180 en el momento de su lanzamiento.
Boeing 777 Boeing Dreamscape

Hoy, con aviones certificados para ETOPS 180, 240 o incluso más minutos, la dependencia de estos aeropuertos sigue siendo esencial. Aunque la tecnología ha reducido los riesgos, la aviación moderna continúa apoyándose en esta red silenciosa de pistas remotas.

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