Barcelona vuelve a proclamarse “zona cero” de la crisis de vivienda… pero cuando toca poner suelo sobre la mesa, desaparece. El primer gran concurso de solares impulsado por la Generalitat para construir 1.940 viviendas públicas de alquiler asequible arranca con un dato incómodo: ni un solo solar dentro de la ciudad de Barcelona. Cero presencia en el listado, cero parcelas y, en la práctica, cero impacto directo en el epicentro del mercado más tensionado de Catalunya. Según expertos consultados por idealista/news, “la falta de suelo en Barcelona en este concurso indica que no hay política de vivienda capaz de atacar el núcleo del problema”.
La paradoja es evidente: el Govern vende la operación como un movimiento estructural para ampliar el parque público, pero la capital, donde el problema es más grave y más visible, queda fuera del mapa. Y no por falta de necesidad: por falta de suelo aportado a este mecanismo. Fuentes del sector lo resumen sin rodeos: sin suelo en Barcelona no hay política de vivienda capaz de atacar el núcleo del problema, por ambiciosa que sea la cifra total anunciada.
La clave, según explican estas mismas voces, está en el propio diseño de la convocatoria. El concurso solo incluye solares que ya estaban inscritos previamente en la Reserva Pública de Suelo de la Generalitat, un registro que sirve para canalizar suelo municipal disponible hacia promociones de alquiler asequible. Y en esta primera convocatoria concreta, Barcelona no ha aportado ningún solar, pese a que la ciudad sí dispone de suelo público y está impulsando vivienda por otros canales (promoción directa, acuerdos específicos o convenios), al margen de este concurso.
Con esta ausencia, la iniciativa nace con un hueco en el centro del tablero, justo cuando el Govern quiere convertir el concurso en uno de los motores del despliegue de vivienda protegida. El esquema, tal como lo plantea la Generalitat, es claro: la administración pone el solar y marca condiciones; y el sector privado o el tercer sector construye y gestiona bajo reglas de precio y servicio, mediante concesiones a largo plazo.
Un concurso dividido en cuatro grandes agrupaciones… pero sin Barcelona ciudad
Para repartir el despliegue territorial y atraer promotores con paquetes de volumen suficiente, el concurso se ha organizado en cuatro agrupaciones. Entre todas, suman 37 solares repartidos por 23 municipios con demanda de alquiler acreditada.
La Agrupación 1 concentra parte del peso metropolitano y del Vallès Occidental. Aquí aparecen Sant Adrià de Besòs, con 3 solares y 292 viviendas; Santa Perpètua de Mogoda, con 3 solares y 190 viviendas; y Terrassa, con 4 solares y 119 viviendas. En otras palabras: el gran concurso sí pisa el entorno de Barcelona, pero evita la ciudad donde la presión inmobiliaria es más extrema.
La Agrupación 2 se reparte entre el Camp de Tarragona y el Penedès. Incluye un solar en Cambrils (1 solar, 52 viviendas), dos solares en Tarragona (2 solares, 237 viviendas), y una presencia más puntual en Vilafranca del Penedès (1 solar, 40 viviendas) y L’Arboç (1 solar, 48 viviendas).
En la Agrupación 3, el mapa se desplaza hacia las comarcas gironinas y el Vallès Oriental. Figueres es uno de los municipios con más peso: 4 solares y 150 viviendas, a los que se suman ubicaciones en Girona (1 solar, 59 viviendas) y Vilablareix (1 solar, 43 viviendas). En la Costa Brava aparecen también Lloret de Mar (2 solares, 63 viviendas), Tossa de Mar (1 solar, 79 viviendas) y Maçanet de la Selva (1 solar, 35 viviendas). En el Vallès Oriental entran Mollet del Vallès (1 solar, 32 viviendas) y Sant Celoni (1 solar, 37 viviendas).
Por último, la Agrupación 4 mezcla Catalunya Central, Ponent, Alt Pirineu y también parte del área metropolitana. Aquí aparecen Vilanova del Camí (1 solar, 37 viviendas), Torelló (1 solar, 27 viviendas), Centelles (1 solar, 36 viviendas), Tàrrega (1 solar, 32 viviendas) y Vilagrassa (1 solar, 51 viviendas). En el Alt Pirineu figura La Seu d’Urgell, con 2 solares y 111 viviendas, mientras que en el área metropolitana destacan Abrera (2 solares, 46 viviendas) y Esplugues de Llobregat (1 solar, 124 viviendas).
La foto final: vivienda pública repartida… pero el epicentro se queda fuera
Sobre el papel, el concurso es el pistoletazo de salida a una fórmula que el Govern quiere convertir en palanca: activar suelo municipal, adjudicarlo a operadores mediante concesiones largas y garantizar alquiler público asequible durante décadas.
Pero el mapa de este primer gran concurso deja un mensaje difícil de esquivar: Barcelona se queda fuera del reparto, pese a ser el gran símbolo, y gran campo de batalla, de la emergencia habitacional. Y mientras no se incorpore suelo de la capital a este tipo de instrumentos, el sector advierte de que el efecto seguirá siendo parcial: se construirá parque público, sí, pero el lugar donde el mercado aprieta de verdad continuará sin una intervención de escala suficiente.
**Puede consultar el listado de municipios aquí**
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