¿Qué hace grande a un país? ¿Su PIB? ¿Sus industrias y empresas? ¿La cantidad de playas con bandera azul? ¿El número de mundiales que ha ganado, por citar un tema muy de actualidad? Podríamos decir que un poco de todo, pero sin duda una de las cosa que hace grande a un país es su cultura. Y, ¿qué es cultura y qué la compone? Entre otras acepciones, la RAE define cultura como un conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.
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El corazón de Madrid acoge, en una enorme caja fuerte bajo tierra y no muy lejos de otra que guarda parte de las reservas de oro del país, objetos que representan nuestra cultura. Allí, varias veces al año los artistas, intelectuales, medios de comunicación... depositan algo que representa su trabajo, un legado. Puede ser un bombín como el que dejó el cantante Joaquín Sabina, unas maracas de Rubén Blades, un vestido de Ángela Molina, la letra de una canción, un vinilo de Charly García o incluso, un poco de tierra del pueblo que vio nacer a Gabriel García Márquez. Estamos hablando de la Caja de las Letras del Instituto Cervantes, una especie de cápsula del tiempo que guarda alrededor de 250 cajas de seguridad con representaciones de la cultura española: la capacidad total es de 1800 cajas. Este simbólico espacio que ahora conserva estos activos exponente de la riqueza de una lengua, vio la luz en 2007 bajo la batuta del que entonces fuera director de la institución, César Antonio Molina.
Sin duda es uno de los lugares más reconocibles de la institución, aunque solo sea por la enorme puerta (pesa 12 toneladas) de la entrada: y es que esta localización fue antaño la caja fuerte del Banco Español del Río de la Plata, un banco de capital argentino fundado por emigrantes españoles en Argentina a finales del siglo XIX. La entidad decidió abrir sucursal en Madrid a comienzos del siglo XX y le encomendó la construcción del edificio a un arquitecto muy de moda entonces, Antonio Palacios. La obra que realizó y que hoy podemos ver en algunos lugares del Cervantes que se han mantenido fieles a su origen, está a la altura de otros edificios del arquitecto gallego. No en vano lo que antes fuera el acceso principal y las ventanillas donde se atendía al público no tienen nada que envidiar, en cuanto a majestuosidad, al cercano Banco de España.
La Caja de las Letras no está habitualmente abierta al público. Existe una visita virtual y puede verse en ocasiones especiales, como en algunas jornadas y visitas que organiza la la institución o las visitas de Patrimonio que lanza el Ayuntamiento.
Hablamos con Luis Marina, responsable de relaciones internacionales del Instituto Cervantes, sobre el patrimonio que conserva este emplazamiento.
Este edificio es obra del arquitecto Antonio Palacios, háblenos de los lugares más representativos…
Pues este edificio ha sufrido, como muchos tantos, alteraciones a lo largo del tiempo. Diría que del edificio original del proyecto original de Antonio Palacios, el elemento más simbólico que se conserva es una gran cúpula que coronaba el edificio original. El propio patio de operaciones, que hoy es el espacio principal de recepción del Instituto Cervantes, continúa manteniendo la impronta del proyecto original. Si no hablamos del proyecto original, evidentemente el espacio más simbólico es la Caja de las Letras, porque de alguna manera resume las funciones, las competencias, la ambición del Instituto Cervantes como institución que se encarga de proyectar la lengua española y también la cultura española hacia el exterior.
¿A quién se le ocurre la Caja de las Letras?
El Instituto Cervantes se traslada a esta sede en el año 2006 y se encuentra con este espacio que no tenía ya utilidad práctica y entonces son los responsables del instituto en aquel entonces los que deciden darle un nuevo uso y convertirlo en el símbolo de la potencia de las letras y de la cultura en español. Cuando el Instituto Cervantes se instaló en este edificio, casi todas las cajas de seguridad estaban operativas. No todo el mundo está familiarizado con cómo funcionan estas cajas: tienen dos llaves. Una pertenecía al cliente y otra al banco. De tal manera que para abrir su contenido tenían que estar presentes el cliente y un empleado del banco. De la mayoría de ellas se conservaban las dos llaves, pero de algunas solamente se conservaba una, con lo cual no se pueden abrir entonces unas poquitas que no funcionan se ha colocado una pequeña placa dorada con citas de autores o autoras de la lengua española.
¿Cuál es el principal valor de este espacio?
El principal valor de la Caja de las Letras no tiene que ver con las riquezas materiales sino con esa otra riqueza que es la lengua y la cultura.
¿Cuál fue la primera caja?
El primer legado que se deposita es el de Francisco Ayala, el gran escritor español que recibió el Premio Cervantes y que justo después de haber recibido el premio fue invitado a dejar su legado en la caja de las letras.
¿Quiénes pueden ser legatarios?
Las instituciones que representan, en el caso de personas que ya no viven, a los grandes creadores de la cultura española se dirigen al Instituto Cervantes para interesarse por dejar un legado y en otras ocasiones el Instituto Cervantes se dirige a los herederos o a los representantes, en definitiva, de alguna de esas grandes figuras.
¿Cuántas cajas hay en total?
Calculamos que en la antigua caja acorazada del banco hay aproximadamente 1800 cajas de seguridad que eran utilizadas por los clientes para depositar objetos de valor. De las cuales actualmente hay ocupadas unas 250 cajas, con lo cual hay todavía mucho espacio para poder seguir ocupando cajas con los legados de esos creadores y creadoras de la lengua española.
Vemos que hay diferentes tamaños de cajas…
Pues el tamaño depende fundamentalmente del contenido de los legados. Ahí son los los legatarios, los propios artistas o sus herederos los que deciden qué es lo que mejor representa sus obras, normalmente sus biografías, en fin, objetos que consideran de alguna manera representativos. Eso provoca que haya una enorme variedad, una enorme heterogeneidad de objetos depositados. Algunos deciden dejar, por ejemplo, escritores dejan primeras ediciones, textos que consideran simbólicos de su producción literaria. En algunas ocasiones inéditos. Pero también hay otros que deciden dejar desde su máquina de escribir a la camisa con la que escribían. Hay una urna conteniendo tierra del lugar de su lugar de nacimiento, como es el caso de Gabriel García Márquez, con tierra de Aracataca. La variedad de contenidos es realmente impresionante y esa es su principal riqueza, tener tantos objetos simbólicos y representativos de la cultura española.
También hay una caja que es un buzón…
Es la que contiene el legado de los hermanos Machado, Antonio y Manuel Machado, se lanzó una invitación abierta a que cualquier persona que venga a la Caja de las Letras pueda dejar una carta dirigida a los hermanos Machado, para continuar ese diálogo tan fructífero de ellos con sus lectores.
¿Cuál ha sido el último legado?
El último legado ha sido el del gran actor español José Sacristán, fue un legado particularmente simbólico y emocionante.
¿Y cuáles serán las próximas?
La próxima ya a la vuelta del verano será la de la directora española de cine Isabel Coixet. Y en octubre tendremos un legado muy simbólico, el de Jorge Luis Borges, el gran escritor argentino. De esa manera colmamos un vacío que había en este espacio con respecto a una de las grandes figuras de las letras españolas.
¿Solo hay autores o instituciones españolas?
Lo pregunta mucho la gente cuando viene, en realidad cuando uno echa un vistazo ve que no solo hay españoles, ni mucho menos. De hecho, no he echado las cuentas pero posiblemente hay menos españoles que escritores o autores del conjunto del mundo latinoamericano. Una de las señas de identidad del Instituto Cervantes es que intentamos proyectar hacia el exterior no solamente la cultura que se produce en España si no la cultura de todos los países hispanohablantes. De tal manera que aquí no solamente están Antonio Machado, Federico García Lorca o Francisco Ayala si no también José Emilio Pacheco, Gabriel García Márquez, Martín Caparrós… no solamente los grandes nombres de la cultura hecha en España.
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