Ibiza tiene dos caras. Por un lado, la Ibiza del megalujo, de exclusivas discotecas ciclópeas y villas de ensueño. Por el otro lado, la Ibiza de las chabolas y de la exclusión residencial. Porque ya no es noticia que los altos precios de la vivienda que se manejan obligan a personas a abandonar la isla por no poder encontrar una casa con un alquiler asequible. Y es que estos altos precios, además de expulsar a los residentes, están generando un nuevo fenómeno, o, más bien, están resucitando su fantasma: el chabolismo. En Ibiza han proliferado este tipo de asentamientos y ha pasado a considerarse por algunos como una ciudad-caravana.