Las bajas temperaturas de esta época del año conllevan un acusado contraste térmico entre exteriores e interiores, la escasa o nula ventilación en muchas viviendas están entre los detonantes de la aparición de las temidas goteras. Para evitar daños mayores, conviene acudir a un buen profesional que localice el origen del problema para poder limpiar la superficie, impermeabilizar y asilar bien la casa, entre otras cosas.