Al pedir un préstamo por cualquier motivo (para comprar un coche, una vivienda, bienes de consumo...) lo habitual es que obtengamos dinero a cambio del pago de unos intereses que serán mayores o menores en función de distintos factores: el clima económico del momento, el nivel de riesgo asociado a la operación, el perfil del solicitante, el plazo de devolución, la cuantía solicitada... Sin embargo, en determinados casos existe la opción de solicitar un préstamo sin intereses, si bien es frecuente que estos préstamos no sean del todo gratis. Normalmente se utiliza para favorecer a ciertos colectivos o tipos de proyecto.