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Cada cuánto tienes que limpiar (y cómo) los distintos elementos de tu hogar

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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

No vamos a decirte cada cuánto tienes que limpiar los elementos de la cocina, como la campana extractora y el horno, porque evidentemente, su uso, muy habitual o escaso, determinará cada cuánto tiempo debes ponerte manos a la obra. Nos vamos a ceñir en este artículo a otros elementos que tienes en casa y que, pueda ser, no te pares a pensar que necesitan una buena limpieza.

Con el buen tiempo, llegan las ganas de renovarse y de airear la casa, además, con el calorcito, todo se seca antes. Es momento de ponerse los guantes y darle una buena vuelta a todos esos elementos que el resto del año tienes olvidados.

  • Radiadores: empecemos por los radiadores que te han dado tu buen calorcito el invierno pasado y que están ahí, acumulando polvo. Que sepas que la suciedad que acumulen les restan eficiencia energética en el próximo invierno, o sea, si no los limpias, calentarán menos. Con que les hagas una buena limpieza al año bastará (aparte, claro está, de ir quitándoles el polvo que vayan acumulando cuando sea menester). Lo aconsejable es limpiar las superficies con un paño húmedo, sin usar detergentes que podrían dañar el esmalte. Si eres de poner jabón, utiliza uno lo más natural posible. Si el radiador está muy deteriorado, puede pintarse, pero ojo, que no vale cualquier pintura: es mejor utilizar esmaltes específicos que evitan que la pintura desprenda olores cuando lo enciendas o que amarillee con el calor.
  • Aire acondicionado: le pasa como a los radiadores, con una buena limpieza al año va estupendo, no necesita más. Ya te contamos cómo debes realizar la limpieza de tu máquina antes de pasar a encenderla.
  • Alfombras: si eres de los amantes de las alfombras, sabrás que hay que llevarlas al tinte una vez al año (amén de aspirarlas cada vez que sea necesario, evidentemente). Y luego, a conservarlas hasta el siguiente invierno (aunque hay quien las deja puestas todo el año, esto va en gustos).
  • Paredes, rodapiés y techos: sí, queridos, las paredes y el techo existen y se limpian, aunque se pueda creer que no es necesario. Van acumulando el polvo de todo el año, por eso es idóneo una limpieza anual: envuelve un cepillo normal, sobre todo si tiene las cerdas muy duras, en tela de algodón y pásalo por las paredes. Así irás desempolvando. Huelga decir que antes de ponerte a esta tardea deberás haber cubierto todos los muebles de esa habitación. Una vez has quitado ese polvo, toca lavar: para la mayoría de las paredes pintadas, va muy bien una simple esponja empapada en agua jabonosa caliente. Si tus paredes necesitan algo un poco más fuerte, prueba a mezclar una taza de vinagre blanco destilado en un cubo de agua caliente. El vinagre no dejará ningún residuo, así que no te preocupes por el enjuague. Evita, eso sí, utilizar productos que contengan alcohol. Bastará con que hagas esta limpieza una vez al año.
  • Marcos de ventanas y persianas: nos solemos acordar de los cristales pero, ¿y los marcos? Pues sí, también necesitan una puesta a punto, sobre todo si tienen radiadores debajo porque acabarán ennegrecidos tras el uso de la calefacción. ¿Cada cuánto limpiar? Pues en esto es tu ojo el que dictará la necesidad, seguramente con un par de veces al año sea suficiente. Esto también es válido para la persiana. A la hora de limpiar el marco, influirá su material. Si son de aluminio, basta una bayeta impregnada en detergente neutro o incluso, lavavajillas. Después enjuaga bien con agua y seca los perfiles. Si son de madera, mezcla alcohol de quemar, vinagre blanco y agua destilada. Para las persianas, elimina el polvo con un paño húmedo o con un aspirador de mano.
  • Colchón: te aconsejamos una buena limpieza a fondo cada seis meses. Primero, aspíralo y luego, si  hay manchas (las más habituales son las de sudor), tira de remedios caseros. Agua tibia con bicarbonato o agua con vinagre blanco va muy bien para las manchas. Después, déjalo secar. Si puedes, deja el colchón elevado, apoyado en la pared, o el cabecero incluso, con las ventanas abiertas, para que se ventile muy bien por ambos lados. Para que dure más, debes darle la vuelta a menudo, de arriba a abajo, vuelta entera… Una manera de evitar que coja formas.