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Daniel Lacalle: “Los alquileres no bajarán si ponemos límites a la oferta y más presión fiscal”

Es uno de los economistas españoles más famosos e influyentes del mundo. Daniel Lacalle es economista jefe de la sociedad de valores Tressis, profesor en el Instituto de Empresa y el Instituto de Estudios Bursátiles, comisionado de la Comunidad de Madrid en Londres... y un férreo defensor del liberalismo económico.

En esta entrevista nos cuenta cómo ha cambiado España en los últimos años, por qué es necesario que bajen los impuestos y qué tipo de medidas debería tomar el Gobierno para reforzar la importancia de nuestro país en el nuevo orden mundial. Sobre el mercado inmobiliario, Lacalle asegura que estamos lejos de una nueva burbuja y cree que se debe aumentar la oferta de vivienda en alquiler y reducir la presión impositiva a los propietarios para que bajen los precios. Aun así, cree que vivir en una ciudad como Madrid o Barcelona tiene un coste implícito que se debe asumir.

1. ¿Cómo está la economía española?

La economía española ha mejorado mucho desde la crisis y, sobre todo, ha mejorado mucho en cuanto a la reducción de los desequilibrios, que eran absolutamente brutales. Cuando uno le explica a la gente en los países latinoamericanos que teníamos un déficit comercial y fiscal de casi un 10% del PIB piensan que estábamos locos… Y lo cierto es que lo estábamos.

La economía española está creciendo ahora más de lo esperado y de manera más sana. Hay muchas cosas positivas, aunque todavía hay muchos desequilibrios como la deuda y el paro. Son problemas que vienen sobrevenidos por unos excesos en los que caímos probablemente de la manera más voluntaria y desorientada posible.

2. ¿Tenemos muchos retos?

Al margen de reducir el paro y la deuda, tenemos el reto de la productividad, que implica hacer cosas de valor añadido; el reto tecnológico, que no solo debe venir por el Estado; y también aumentar la competitividad y el tamaño de las empresas. Tenemos que hacer mucho más para que nuestras empresas sean más grandes y les sea más fácil navegar por los ciclos económicos.

3.  Muchos ciudadanos se quejan de que la recuperación no les llega...

Entre las razones que explican por qué en la calle no se percibe tanto la mejora económica destacaría el punto de comparación. Normalmente nos comparamos con los años 2006 y 2007, una época que fue un absoluto desastre. Por aquel entonces podías dedicarte a gastar desproporcionadamente vía crédito y se percibía una sensación de riqueza falsa. La mayoría de las veces que pensamos en recuperación, pensamos en lo que existía en 2007, pero aquello fue un exceso. La situación actual es mucho más realista.

También influye el pinchazo de la burbuja, que hundió al sector de la construcción, que empleaba a muchísima gente y pagaba unos sueldos elevados. Y por último que el esfuerzo fiscal, que es lo que pagamos de impuestos respecto a lo que ganamos, es muy elevado, a pesar de que han bajado los impuestos.

4. ¿Crees que los impuestos deben bajar más?

No es que lo crea, es que es urgente. La idea de que los impuestos no se pueden bajar porque hay déficit es una falacia. Es el engaño de que tú tienes que estar dando más de tu renta disponible y de tu ahorro al Estado porque gasta mucho más de lo que ingresa. El Estado lo que tiene que hacer es gestionar lo que ingresa, no decir “esto es lo que quiero ingresar y, por lo tanto, tú nos lo tienes que dar”.

Estamos todo el día hablando de justicia social y la primera justicia social es que el fruto de tu trabajo y de tu ahorro te lo quedes tú. Y el hecho de que el país atraiga mucha más inversión, más empleo y más crecimiento es lo que hace que el Estado del Bienestar sea sostenible.

¿Y cómo se consigue? Estamos generando desincentivos al crecimiento económico, al consumo, al empleo, al ahorro..., cuando la clave es atraer muchas más bases imponibles para que los ingresos del futuro sean mayores, mejores y más sostenibles.

5. ¿Estamos cerca de una nueva burbuja inmobiliaria?

Lo primero que necesitas para que haya una burbuja es que todo el mundo o la inmensa mayoría de la gente piense que las cosas no pueden bajar y, además, tenga como prioridad fundamental vendérselo a otro a un precio más caro. Es lo que se denomina la ‘teoría del tonto mayor’. Para eso hay que mantener la percepción de que los precios no pueden bajar, y creo que la crisis lo ha dejado claro.

Ni el peso de la construcción sobre la economía está ahora en nivel de burbuja, ni el porcentaje de concesión de préstamos, ni la cantidad de renta disponible para comprar una casa… No estamos en esa situación, pero el riesgo sí está. Y está porque al español le gusta el ladrillo. Recuerdo que, en 2009, cuando España estaba cayéndose por las esquinas, que la gente me preguntaba si era buen momento para comprar.

6. ¿Y de dónde viene esa tradición?

Tiene su lógica. No es porque el español sea tonto o tenga poca cultura financiera. Es por historia. La historia de España es la historia de la devaluación constante de las monedas y de la inflación generada por las políticas monetarias de los distintos gobiernos, y la manera que tenía el ciudadano medio de preservar sus ahorros era vía activos reales.

Y ahora lo que estamos viendo es que muchos ciudadanos sí que perciben la recuperación, porque nadie se lanza a comprar un activo ilíquido y cautivo como es el inmobiliario si considera que todo va mal. Lo pueden decir, pero realmente no lo sienten, porque si lo pensaran de verdad no lo harían.

7. ¿Hemos aprendido algo de los excesos pasados?

Lo bueno que tienen las burbujas inmobiliarias, que siempre vienen precedidas de un empuje gubernamental, es que no te vuelven a pillar en ellas. Es muy difícil que vuelva a pasar. Es verdad que alguien puede repetir errores del pasado, pero lo que me gusta es que los ciudadanos no caigan en esa trampa. Los suecos aprendieron de su burbuja inmobiliaria, los japoneses aprendieron y creo que nosotros también. En este sentido, soy más positivo que negativo.

8. ¿Cómo valoras el momento que vive el mercado del alquiler?

La subida de los precios del alquiler tiene muchos factores detrás. El primero es la oferta, el propietario, que no tiene un trabajo fácil. El riesgo que tiene a la hora de alquilar es muy alto, y creo que esto limita que lo pongan en el mercado, aunque las nuevas medidas como la de los desahucios exprés pueden servir de ayuda.

Otro de los factores importantes es el impacto fiscal, derivado de las subidas del IBI que han aplicado los ayuntamientos en los últimos años para reducir su deuda. ¿Cómo no van a subir los precios del alquiler si están subiendo los impuestos?

También influye que las grandes ciudades están atrayendo profesionales de todo el mundo, sin olvidar que, en pleno pico de la burbuja, los alquileres en las grandes ciudades estaban bajísimos comparados con los de otras capitales europeas, y no digamos ya con las grandes metrópolis mundiales. Yo creo que tenemos que ser conscientes de que vivir en una ciudad como Madrid, Barcelona o Bilbao tiene un coste. En cualquier caso, no me parece que los precios sean excesivos.

9. ¿Cómo se soluciona?

Teniendo más facilidades y más oferta. Claramente suben los precios de la vivienda y el alquiler por la presión de la demanda sobre la oferta, y la manera de solucionarlo de toda la vida es mejorar la oferta, no reducirla. Tampoco ayuda que haya cada vez mayor presión fiscal.

10. La calle habla también del problema de los bajos salarios...

Yo escucho constantemente “hay que subir los salarios” que es como decir ‘tiene que llover’. La única forma de que suban los salarios es atraer más inversión y más capital.

Además, y más allá de la negociación colectiva, los salarios no pueden subir cuando tú mantienes un stock de desempleo constante del 10%-15% de la población activa. España es el único país que yo conozco que ha tenido tres veces un paro superior al 20%. ¿Cómo es posible que haya pasado? Pues porque hay muchos desincentivos al trabajo, la movilidad, la familia, el emprendimiento…

Veo demasiada comodidad en todo el sistema y nos tenemos que replantear qué es lo que está fallando para que haya ese nivel de complacencia. Los países que tienen un 4% de desempleo (EEUU, Alemania, Japón...) no lo tienen por casualidad. Y esto es algo que debemos pensar empresarios, trabajadores, estudiantes, Administraciones…

11. Tienes trato directo con los inversores extranjeros, ¿cómo ven a España?

Siempre que he hablado con inversores extranjeros me han dicho que ven a España como un país de oportunidades, incluso en los peores momentos de la crisis. Otra cosa es que nos demos un tiro en el pie y limitemos esas oportunidades. El interés por invertir en España es altísimo, pero tiene que confluir con una política proactiva, con facilidades para invertir y hacer negocios… Me da mucha pena que después de la recuperación que estamos viendo, España siga 10-12 puntos por debajo del lugar que debería ocupar en el ranking del Banco Mundial.

12. ¿Cómo podemos mejorar?

Un empresario americano me dijo una vez que nunca invertiría en España porque debía contratar muchos abogados y asesores para operar en cada CCAA. Tenemos un problema de burocracia y las trabas son un gran escollo para atraer capital.

También tenemos que reducir la fiscalidad, sobre todo la confiscatoria. Hay impuestos como el de Actividades Económicas que te obligan a pagar por existir, a pesar de que no hayas ganado ni un solo euro con una actividad. EEUU ya tiene una fiscalidad muy diferente a la europea y tenemos que cambiar muy rápido.

A mi país no le va a ir mejor si nosotros miramos hacia el pasado cuando nos llamamos progresistas, porque eso es de ser regresitas. Tenemos que mirar al futuro y no podemos perder la carrera tecnológica, la carrera de la innovación, el empresariado, el conocimiento, el cambio de economía... y menos diciendo que lo que se debe hacer son fábricas subvencionadas. El mundo va en otra dirección y nos van a comer el terreno.

13. ¿Hay miedo al cambio?

A la gente le gusta el progreso, pero detesta el cambio, porque piensa que va a ser malo.

14. Dicen que se acerca otra recesión...

Decir que nos encaminamos a una recesión es una cuestión matemática y estadística. No pasa nada porque venga una recesión tras nueve años de expansión, porque significa una reducción del crecimiento de la economía, no que las cosas vayan mal. Solamente es malo si estamos tan endeudados que un cambio en el aumento de crecimiento te hace entrar en un problema de solvencia y liquidez. La cuestión es ver si vamos a estar o no preparados y si va a ser una crisis sistémica con un efecto dominó.

15. También dicen que los robots van a quitar empleos...

La tecnología no va a destruir empleo. A mí no me preocupa la inteligencia artificial, sino la estupidez natural, porque las personas generaremos más valor añadido gracias a las máquinas. Además, siempre que el cliente, el consumidor y el beneficiario sean humanos buscarán la interacción.

16. ¿Tampoco hay burbuja en el mercado de deuda?

Estamos en un problema que ahora mismo es naciente y preocupante, pero que puede desencadenar otra enorme crisis, porque la burbuja no se está creando sobre los activos reales que decíamos antes, sino en la deuda estatal. Cuando la burbuja está en la deuda estatal y un Estado se financia a un tipo al que ningún agente económico aceptaría si no estuviera el BCE por detrás, eso es una bomba de relojería.

Hoy tienes 25 de los 27 países de la UE que se están financiando a tipos por debajo de la inflación real y tienes el bono a dos años de Grecia con una rentabilidad exigida equivalente a la del bono a dos años de EEUU… ¡Estamos locos!

17. Entonces necesitamos que el BCE suba ya los tipos...

Que Draghi debería subir los tipos y parar ya la recompra de activos es evidente. La eurozona no puede sobrevivir 10-15 años con tanta liquidez, con los tipos al 0%... Creo que se deben tomar esas medidas porque el escenario actual es un incentivo perverso.

Cuando tú le mandas a la sociedad el mensaje de que el dinero no tiene coste ni valor, es que no tiene ni coste ni valor, y los desequilibrios y las inversiones improductivas no desaparecen, sino que aumentan. Hay que retirar los estímulos porque cuando venga una crisis de verdad, el BCE no va a tener ningún tipo de herramienta para frenarla.