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Por qué se construyen viviendas con ladrillo visto en España

El rojo es el color imperante en la mayor parte de ciudades españolas: ladrillo visto. Pero, ¿siempre fue así? ¿Por qué nuestros edificios son casi todos de ladrillo visto?

Edificios de ladrillo visto / Pixabay
Edificios de ladrillo visto / Pixabay
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Es fácil reconocer las ciudades españolas: aunque pueda haber alguna singularidad y el casco histórico tenga edificios más señoriales, lo común y más extendido son los edificios rojos, de ladrillo visto.

El ladrillo caravista es aquel que se fabrica para ser colocado sin recubrimiento, tanto en exteriores como en interiores. Es un material resistente al paso del tiempo y de muy bajo mantenimiento, aspectos ambos que explican su uso masivo. También, tiene muy buenas propiedades en cuanto a aislamiento acústico. “El origen es un tanto difuso, el ladrillo como elemento de construcción se ha utilizado desde hace más de 10.000 años, es una pieza clave en el desarrollo de la arquitectura, el ladrillo caravista imagino que llegó con la industrialización”, explica José M. Mateo, del estudio Martín Lejarraga. La materia prima utilizada para producir ladrillos es fundamentalmente, la arcilla.

“El ladrillo se usa básicamente para completar el acabado exterior o interior de un edificio sin tener que añadir una capa más. Es decir, cuando el ladrillo tiene un acabado convencional hay que tratarlo y revestirlo con otros materiales (cerámica, yesos, morteros, etc.). El ladrillo caravista tiene sus caras exteriores, al menos 3, presentables y acabadas, listas para ser colocadas como terminación de un paramento”, añade el arquitecto. “El precio del ladrillo y de su colocación son más elevados al de un ladrillo convencional, por razones obvias, pero  se ahorra a su vez en el revestimiento final. Además del tema económico directo, una de sus mayores ventajas es el escaso mantenimiento que necesita y su durabilidad, sin importar los agentes externos a los que se somete. Y, por supuesto, se puede encontrar en multitud de formatos y colores”, detalla.

Hace unos años, en 2017 para ser exactos, una casa de un pueblo de Ciudad Real fue nominada en un premio mundial a la mejor construcción en ladrillo. La casa, obra del estudio Muka Arquitectura, de Moisés Royo, constaba de una particular fachada, muy estrecha y realizada en ladrillo visto de tal forma que constituía una celosía cerámica de barro, dejando pasar la luz y el aire. Fue la fachada lo que llamó la atención de los convocantes del premio, la Brick Development Association, entidad que valora sobre todo la innovación en el uso del ladrillo y la búsqueda de innovaciones que mejoren su estética. Lo contábamos aquí.

“En general, el ladrillo caravista se usa como cierre de fachada sin una función estructural más allá que la de soportar y transmitir las cargas de la propia fachada, pero no del edificio. Incluso edificaciones construidas con estructura de madera podrían revestirse con ladrillo caravista”, finaliza el arquitecto. Como curiosidad, la ampliación del Tate Modern de Londres se resolvió con ladrillo caravista de forma brillante, lo que evidencia que el ladrillo caravista sigue muy de actualidad.

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Ladrillo