Se hallaron miles de objetos en las excavaciones que tuvieron lugar en la construcción de una línea de metro en la capital de Países Bajos
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Los sorprendentes objetos descubiertos en las obras de construcción del metro en Ámsterdam
Gtres|belowthesurface.amsterdam
Lucía Martín (Colaborador de idealista news)

Tengo pocos recuerdos de mi abuela paterna, la única que conocí, es lo malo de haber sido la benjamina de la casa con mucha diferencia de edad con mis hermanos mayores. Recuerdo su pelo negro, siempre peinado tirante, recogido en un moño. Iba siempre vestida de negro, de luto decían en el pueblo, que era el color al que te abonabas casi de por vida si se te moría el marido. No recuerdo si cocinaba bien o mal. Sí recuerdo sin embargo que los fines de semana que yo iba al pueblo me daba 25 pesetas, ojo al fortunón, para ir a comprar chuches a la única tienda del pueblo que las vendía, en ca Manuel decíamos. Menudo festín significaban 25 pesetas…

De mi abuela Lucía conservo esos recuerdos difusos y una cesta para guardar perrunillas. Las perrunillas son uno de los dulces típicos de Extremadura aunque me consta que también las hay en otras regiones de España. Cuando mi abuela murió y los hijos acudieron a hacer limpieza a su casa muchas cosas acabaron en la basura y yo conseguí recuperar esa cesta, a la que no doy ninguna utilidad concreta pero ahí está. Si abro la tapa y cierro los ojos aún me llega el olor a anís de los dulces…

Es curiosa la cantidad de objetos que vamos acumulando a lo largo de la vida, artilugios nuestros y otros que vamos encontrando en las casas que habitamos: en la casa que vivo ahora sus anteriores dueños dejaron una fitball que yo no he querido tirar por si algún día me da por usarla. Vamos dejando objetos testimonios de nuestro paso en la tierra como si fueran las células muertas que se nos van desprendiendo del cuerpo. Y cada uno de esos objetos tiene una historia, no hay duda alguna, como las estilográficas que arregla el amigo doctor de Juan José Millás, que así lo cuenta en su última novela Volver a dónde.

Todo tiene una impronta, como la tenían los objetos que encontraron en las obras de construcción del metro de la línea Norte-Sur en Ámsterdam. Resulta que las obras supusieron tener que secar varios tramos del río Amstel y así aparecieron medio millón de trastos tirados a los canales. Durante 10 años, el equipo encargado de desenterrar y catalogar ha localizado unos 19.000 objetos, que pueden verse en una web que es casi adictiva, Below the Surface.

Los arqueólogos han encontrado móviles (ninguno smartphone porque las obras arrancaron en 2005), dentaduras postizas, cámaras de fotos, carnés, tarjetas de crédito, llaves, candados..., pero también juguetes de los años 20, colonias del siglo XIX, zapatos victorianos e incluso restos de armaduras medievales.

Muchas cucharas y 3 pistolas

Por dar solo unas cifras allí había una docena de gafas, 256 balas de todas las épocas, más de 700 cucharas, 267 cinturones, más de 7.300 botellas de vino, vacías por supuesto, muchas monedas (había hasta sestercios romanos) y tres pistolas, porque todos sabemos que si quieres deshacerte de un arma lo mejor es tirarla a un canal bien repleto de agua y que tenga corriente, para que acabe lejos, muy lejos.

Damos fe que puedes pasarte horas haciendo scroll en esta web, viendo deslizarse multitud de cachivaches (están catalogados por años), muchos de los cuales cuesta hasta identificar. Entre todos ellos destaca la pasta de dientes Luxadont, que se fabricó en los años 30 y que era… ¡radioactiva!

Pasta Luxadont
Luxadont Below the surfrace

Al igual que en los años 80 era buena idea dar a los niños vino Quina para despertar el apetito, parece ser que en los 30 la radioactividad era moderna y se utilizaba como gancho para vender, al igual que ahora mola todo lo que es orgánico, 'realfooding' o sin parabenos. Al parecer, los anunciantes de Luxadont decían que con un poco de radioactividad los dientes quedaban más blancos y sanos.

¿Acaso el uso de esta pasta radioactiva fue lo que hizo perder los dientes a los dueños de las dos dentaduras postizas que también se encontraron en estas excavaciones? Lo ignoramos, pero nos gusta pensar que los compradores de Luxadont tenían una sonrisa que iluminaba la noche…

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