En 2024, Europa recibió 4,2 millones de personas que emigraron desde países no pertenecientes a los 27 países de la Unión. Esta cifra no incluye a los solicitantes de asilo ni a los refugiados ucranianos que se benefician de protección temporal. Además, 1,5 millones de personas se desplazaron entre países europeos. Según Eurostat, la Unión Europea cuenta con 9,2 inmigrantes por cada 1.000 habitantes, y el país que más ha acogido es Malta, donde hay 60 inmigrantes por cada 1.000 residentes, seguido por Chipre (42) y Luxemburgo (38).
La inmigración tiene un impacto limitado sobre el mercado laboral en España y, en algunos casos, puede incluso generar efectos positivos. Así lo concluye un estudio de Fedea, que revisa la evidencia empírica disponible y señala que, aunque algunos trabajadores poco cualificados puedan verse más afectados, los efectos medios sobre el empleo y los salarios de los nativos suelen ser reducidos o nulos, especialmente cuando inmigrantes y españoles desarrollan tareas complementarias.
El debate de la inmigración siempre está presente en las políticas de los todos los países. En los últimos días, las medidas de separación de familiar en las fronteras de EEUU y el cierre de fronteras en Italia, Malta y otros países de la UE, frente a la apertura humanitaria hecha por España vuelve levantar la polémica sobre los movimientos migratorios por el planeta.
Este año más de 2.000 extranjeros se convertirán en residentes españoles casi en el mismo momento que estampen su firma en el contrato de compraventa de un inmueble.
Rafael Puyol, vicepresidente de relaciones institucionales de IE Business School, asegura que la natalidad, la mortalidad y los movimientos migratorios son tres factores determinantes en la evolución del mercado de la vivienda. Cree que falta una década para que todos ellos se estabilicen, por lo que España necesitará la llegada de nuevos inmigrantes que fomenten la economía y, por ende, el sector residencial.
En los últimos diez años de expansión económica, España se convirtió en un país multicultural gracias a la llegada de más de cinco millones de nuevos residentes, procedentes en su mayoría de América latina, norte de áfrica y el este de Europa.
El ministerio de trabajo ha dado los primeros pasos para repartir ayudas entre los inmigrantes de hasta 2.600 euros para que vuelvan a su país.
El gobierno regulará mediante el reglamento de la ley de extranjería la superficie mínima de las viviendas en función del número de ocupantes con el fin de evitar el hacinamiento en las mismas y los “pisos patera”, según declaraciones de consuelo rumí Ibáñez, secretaria de estado de inmigración
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