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BBVA confía en que España vuelva a crecer un 3% este año… con el impulso del ladrillo

BBVA Research ha actualizado sus previsiones y ha situado en el 3% el crecimiento económico que podría registrar nuestro país este año. Se trata de una cifra inédita hasta ahora en el mercado, aunque está en línea con las últimas valoraciones que ha realizado el ministro de Economía, Luis de Guindos.

En concreto, el servicio de estudios de la entidad financiera cree que en 2017 el PIB avanzará un 3% (tres décimas más de lo que esperaba hasta ahora), lo que significa que podría firmar su tercer ejercicio consecutivo de crecimiento con tasas cercanas al 3%. Tanto en 2015 como en 2016 la economía se expandió un 3,2%. De cara al próximo año, espera un alza del 2,7%, lo que significa que mantiene su previsión anterior.

¿Y qué razones tiene el banco para esperar un crecimiento superior al que pronostica el consenso? En su opinión, la clave está en la intensa creación de empleo, el buen tono del sector exterior, una mayor inversión en maquinaria y equipo y una incipiente aceleración de la actividad del sector inmobiliario.

Según el informe, se podría crear un millón de puestos de trabajo en el bienio 2017-2018 (lo que supondría una media de 500.000 empleos al año, como prevé el Gobierno). Solo en marzo se dieron de alta en la Seguridad Social casi 162.000 personas, tal y como confirmó el Ministerio de Empleo. Para BBVA, la tasa de paro bajará hasta el 15,5% a finales del año que viene.

También espera un buen comportamiento de las exportaciones, tanto en el volumen de ventas como en los destinos. De acuerdo con los datos del Ministerio de Economía, las perspectivas exportadoras de las empresas están actualmente en máximos desde 2007.

Sobre la inversión en maquinaria y bienes de equipo se espera cierta ralentización al observado al inicio de la recuperación. Aun así, podría crecer en torno al 3,6% este año y hasta un 4,4% en 2018. Otro de los motores de la economía será la inversión en el sector residencial, que registrará en el bienio un fuerte repunte.

“Un mejor cierre que el esperado en 2016 y las buenas perspectivas existentes justifican una revisión al alza de la inversión residencial en el año en curso. En concreto, para esta partida se espera un crecimiento del 4,3% en 2017 (1,1 puntos porcentuales más que hace tres meses) y del 5,8% en 2018”, señala el informe.

Entre los motivos que llevan al organismo a justificar una mayor actividad del sector en este bienio están las buenas perspectivas laborales, la mejora de la renta bruta de los hogares, la previsión de que las condiciones financieras seguirán siendo favorables, el repunte de la concesión de nuevo crédito hipotecario, la reducción del inventario de viviendas nuevas sin vender y las positivas expectativas de revalorización de los activos inmobiliarios en algunas zonas. De hecho, la confianza de las empresas de la construcción está en máximos y pisa los talones a la del transporte y la hostelería en pleno boom del sector turístico.

El tirón internacional

Pero estos estos factores domésticos no van a ser los únicos que empujen a la economía española. A ellos se unen otros de carácter internacional.

“Se confirma la recuperación de los flujos de comercio internacional y la aceleración de la actividad global. Además, no se espera una modificación de los factores que han incrementado el atractivo de España como destino turístico, particularmente los relacionados con la inseguridad en algunos de los países competidores. Por otro lado, y aunque el precio del petróleo parece haberse consolidado en niveles que suponen un aumento del 27% respecto al promedio del año anterior, continúa siendo un 40% inferior al de 2014. Esto es particularmente importante para una economía importadora de petróleo como la española. Finalmente, las acciones de la Reserva Federal de EEUU y el BCE se encuentran dentro de lo esperado, lo que significa que la política de bajos tipos de interés en los países desarrollados y de un euro relativamente depreciado frente al dólar se mantendrán en el futuro cercano. Todos estos factores deberían alentar el crecimiento de las exportaciones y reducir la incertidumbre de familias y empresas”, añade BBVA Research.

El banco también lanza una crítica en el informe al consenso de mercado. En su opinión, “la continua revisión al alza de las previsiones de crecimiento del PIB durante los últimos años apunta a una subestimación por parte de analistas e instituciones internacionales, tanto de factores estructurales como cíclicos. En particular, parecen haberse infravalorado los esfuerzos de desapalancamiento de las familias y empresas, así como la reorientación de la capacidad productiva hacia la demanda externa o el impacto de las reformas en la competitividad de la economía española”.

Riesgos a la baja y más reformas

A pesar de que el panorama parece ser excelente para los próximos meses, el servicio de estudios de la entidad no se olvida de resumir los acontecimientos que pueden truncar sus previsiones, ni de recordar lo necesarias que siguen siendo las reformas.

“Los eventos de riesgo que se perciben, de producirse, reducirían el crecimiento. En particular, y más allá de la incertidumbre asociada a las medidas que finalmente se aprueben en EEUU, las dudas se centran en los resultados electorales de Francia o Italia, por el impacto negativo que podrían tener en la estabilidad de la zona euro en el caso (poco probable) de vencer las opciones fuertemente antieuropeístas. A ello se une el riesgo asociado a la economía china, donde la fortaleza reciente de la inversión puede frenar el proceso de reducción de desequilibrios. Otros elementos sobre los que persiste incertidumbre y que será importante tener en cuenta durante los próximos meses incluyen la evolución que puedan tener las negociaciones sobre el Brexit, los múltiples frentes geopolíticos abiertos o la normalización de la política monetaria, sobre todo en EEUU”, detalla BBVA Research.

Por ello, sostiene que es necesario “continuar reduciendo los desequilibrios que aún conserva la economía española (tasa de paro, déficit público…), así como considerar nuevas reformas que ayuden a elevar el crecimiento de la productividad mientras se mantiene el del empleo y se consolida el desapalancamiento frente al resto del mundo”.