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Michael Spence, Nobel de Economía: "La reforma laboral fue dura, pero atrajo inversión a España"

Fuente: El Confidencial
Fuente: El Confidencial

La evolución económica de España en los últimos años sorprende a medio mundo. A los vecinos europeos, a analistas, a grandes medios internacionales e incluso a economistas de primer nivel. 

En palabras del canadiense Michael Spense, Premio Nobel de Economía en 2001, “lo que ha pasado en España en los últmos años en términos de PIB o caída del paro es impresionante y extraordinario. Hay razones para ser optimistas porque cuenta con unas perspectivas muy sólidas”. Ésa fue la lectura que hizo el economista en unas jornadas organizadas por la gestora Pimco y El Confidencial.

Según las últimas cifras oficiales, el PIB creció un 3,3% durante el año pasado, una décima más de lo que estaba previsto y del alza registrada en 2015. La economía lleva creciendo tres ejercicios consecutivos tras acumular cinco de recesión y ha recuperado todo lo que había perdido durante la crisis. Además, hay expertos que aseguran que España seguirá creciendo más que la eurozona hasta 2025.

En el mercado laboral, 2016 también ha terminado con un dato positivo: se ha registrado una caída histórica del paro en un ejercicio natural (390.534). De momento, la tasa de desempleo se sitúa por debajo del 19%, tras el 27% que llegó a rozar en 2013. También se ha incrementado el número de afiliados a la Seguridad Social en 540.000 altas, lo que eleva a 17,85 millones el volumen actual de ocupados. Es la mejor cifra desde finales de 2009.

En lo que se refiere a los desequilibrios de las cuentas, lo más destacado ha sido la fuerte reducción del déficit público, que en cuatro años ha pasado de estar por encima del 9% del PIB a rondar el 4,6%. La previsión es que este año caiga hasta el 3,1%, lo que nos situaría a una décima de cumplir con el objetivo de Bruselas.

“Junto a esas grandes cifras, también han mejorado en los últimos años el turismo, la automoción o la vivienda. En definitiva, España ha pasado de ser un país al borde del rescate a ser fiable y cumplir sus compromisos”, aclaró en su intervención Íñigo Méndez de Vigo, ministro de Educación y portavoz del Gobierno.

Al hilo de estas cifras, son muchos los empresarios españoles que se muestran optimistas de cara al futuro. Según Jaime Echegoyen, presidente de Sareb, hay una inercia que es difícil de parar, mientras que Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña, recuerdó que “si en 2014 nos hubieran dicho que íbamos a crecer a un ritmo del 3% en los años posteriores no nos lo hubiéramos creído”.

Por el camino se ha llevado a cabo una agresiva consolidación fiscal, se han inyectado miles de milles de euros al sector financiero, se han hecho algunos ajustes a la Administración Pública, se ha activado una ayuda para que las autonomías salden deudas con sus proveedores y se ha intensificado la lucha contra el fraude fiscal. Pero la medida que ha cambiado las reglas del juego es la reforma del mercado laboral de 2012.

Tal y como asegura el Nobel de Economía, “la reforma laboral fue muy dura, pero su efecto fue inmediato. Cuando he hablado con grandes firmas de inversión siempre me han dicho que ha sido un gran cambio y un motivo para invertir en España”.

El viento de cola exterior

Las medidas internas que ha tomado España no han sido las únicas protagonistas. También han jugado un papel importante los llamados ‘vientos de cola’, unos factores que proceden del mundo exterior (por tanto, España no ha tenido nada que ver en ellos) y que han acelerado el ritmo de las mejoras. Entre esos motores adicionales están las medidas extraordinarias que ha tomado el Banco Central Europeo (BCE) en los últimos tiempos, como dejar los tipos de interés en mínimos históricos y poner en marcha de un programa de compra de deuda pública y privada (nos ha servido para sanear al sector privado y para financiarnos en los mercados a unos intereses muy bajos).

A ello se unen los bajos precios del petróleo (que nos ha permitido ahorrarnos dinero en la compra de barriles de crudo), el favorable intercambio del euro frente a otras divisas mundiales (ha incentivado las exportaciones) o lo que se ha beneficiado España de los problemas geopolíticos en otros destinos turísticos punteros (muchos visitantes han elegido nuestro país por este motivo).

No hay duda de que todos estos impulsos han jugado un papel clave para la recuperación. El problema es que no durarán para siempre. “Los tipos subirán tarde o temprano, mientras que el petróleo se ha encarecido y el euro ya no es tan competitivo como meses atrás, y esto nos plantea un reto de modelo productivo”, sostiene Juan Pedro Moreno, presidente de Accenture.

Las reformas más necesarias

Para el Ejecutivo, las claves de la legislatura pasan por mantener el crecimiento económico, crear medio millón de parados al año hasta llegar a tener 20 millones de ocupados en 2020 y reducir el déficit público de forma progresiva hasta alcanzar el equilibrio presupuestario en 2019.

Sin embargo, los expertos insisten en que también es necesario apoyar más el emprendimiento, impulsar la digitalización, incrementar la inversión en I+D y realizar una profunda reforma del sector público. Y es que España sigue sin ser uno de los países que ofrecen más facilidades para los negocios, tampoco destaca en Europa en uso de nuevas tecnologías en el entorno empresarial, ni en inversión pública en innovación. Por otro lado, siguen existiendo duplicidades administrativas que lastran la actividad y una deuda pública muy elevada (supera el 100% del PIB), sin olvidar que la educación y la evolución de la demografía son otros de los muchos retos que están sobre la mesa.