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Las ocho ‘medallas’ que se cuelga Luis de Guindos en su despedida como ministro de Economía

Luis de Guindos, ministro de Economía
Gtres

España todavía sufre muchos desequilibrios macroeconómicos que debe corregir: hay más de cuatro millones de parados, la deuda pública prácticamente alcanza el 100% del PIB y la temporalidad de los contratos de trabajo lleva dos años subiendo. Sin embargo, el empleo y la economía crecen más que en la eurozona, siguen aumentando las exportaciones y las inversiones, se reduce la deuda de familias, empresas y Administración y el crédito vuelve a fluir. Estos son los datos que resumen qué ha sucedido en España mientras Luis de Guindos ha estado al frente del Ministerio de Economía:

1. Crecemos más que la eurozona

La economía española está creciendo a ritmos que no se veían desde el año 2007. Durante 2015, en todos los trimestres el PIB ha avanzado en términos interanuales más de un 3%, lo que supone triplicar el promedio de los países de la eurozona. Desde finales de 2009 hasta la primera mitad de 2014 eran nuestros vecinos los que llevaban la batuta. En el tercer trimestre del pasado ejercicio, en cambio, crecimos un 3,4%, 2,5 veces más que los socios de la moneda común, mientras que entre octubre y diciembre avanzamos un 3,2% según los cálculos del Banco de España.

Evolución Pib zona euro

2. El sentimiento económico, en máximos

El segundo gráfico del que presume Economía refleja el buen tono que mantiene el indicador que mide el sentimiento económico, que está en máximos de este siglo y se acerca al récord que marcó en junio de 1998 (116,6 puntos). Según los datos de la Comisión Europea, el sentimiento económico en España ronda los 109 enteros, superando el registro de la eurozona (106) y del conjunto de la Unión Europea (108). Una encuesta reciente realizada por la consultora PwC asegura que los primeros espadas de las empresas españolas son los más optimistas del mundo respecto a la evolución de la economía y sus propios negocios.

3. La creación de empleo crece más que en Europa

Otra de las cifras más esperanzadoras es la que mide el crecimiento del empleo. En nuestro país, los nuevos puestos de trabajo avanzan a un 3,1% interanual, frente al escaso 1% de la eurozona. Al igual que en el caso anterior, desde mediados de 2014 el dato en España evoluciona más rápido que la media de la zona de la moneda común. Además del crecimiento del empleo, el paro (una de las grandes lacras económicas y sociales) se está reduciendo a ritmo de dos dígitos. El último dato oficial publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) arroja una caída del 10,6% interanual a cierre de septiembre.

4. La temporalidad, por debajo de 2008

Muchos de los contratos de trabajo actuales están sometidos a la temporalidad, lo que significa que no se acaban convirtiendo en empleos fijos. Según el INE, actualmente uno de cada cuatro asalariados son temporales, cifra que supera a la de los dos ejercicios previos pero que, no obstante, es algo más reducida que las registradas en 2009 o 2011. Durante la crisis el peor dato se produjo en 2008, cuando el 29,1% de los asalariados estaban contratados de forma temporal.

5. Empresas y familias reducen deuda mientras crece el crédito

El sector privado ha aprovechado los años de crisis para reducir su endeudamiento. En apenas un lustro su apalancamiento ha pasado de representar más de un 217% del PIB a caer por debajo del 176%. En un informe reciente Caixabank Research recordaba que las empresas ya han terminado su ajuste, mientras que a las familias españolas les quedan dos años para situarse al nivel europeo. Y no es para menos: desde 2008 su endeudamiento se ha reducido aproximadamente en medio billón de euros.

Otra buena noticia es que, después de varios años de sequía, la banca ha abierto el grifo del crédito a las pymes: los nuevos préstamos crecen a un ritmo del 18% según los últimos datos oficiales, que también apuntan a que el coste de financiación que afronta el tejido doméstico es más reducido que el de las pymes alemanas.  

6. La deuda pública se frena antes de tocar el 100% del PIB

La deuda que soporta el conjunto de las Administraciones es uno de los retos económicos más importantes. De momento, y a pesar de que sigue en unas cotas elevadísimas, la deuda aún no ha llegado a situarse por encima del 100% del PIB, lo que significa que todavía la economía española es capaz de producir más riqueza en un año que el dinero que debe al exterior. El último dato apunta a que en 2015 la deuda podría haber cerrado por debajo del nivel de un año antes; toda una señal de contención. Por otro lado, debemos recordar que una deuda por encima del 100% es algo que ya hemos visto en otros países europeos o Japón y que, por tanto, solo se trata de una barrera psicológica.

7. Aumentan las exportaciones y las inversiones

Otros datos que siguen al alza son los del peso de las exportaciones y las inversiones en construcción o bienes de equipo en el PIB. Las ventas al exterior, por ejemplo, ya suponen una tercera parte de la economía, mientras que en 2008 suponían un 25%. En el caso de la formación bruta de capital fijo, también se observan mejoras sobre todo en bienes de equipo, que se sitúa en el nivel más alto desde 2008 y la previsión es que sigan aumentando. Según los cálculos de BBVA Research y BBVA Real Estate, la inversión en vivienda (que engloba las realizadas por particulares y empresas de la construcción) repuntará este año más de un 7%, frente al 3,4% de 2015.

8. El Estado paga menos por financiarse

Otra estadística que nos sirve para amueblarnos la cabeza es la evolución del coste medio que afronta España para financiarse en los mercados. En 2015, por primera vez en la historia, el Tesoro Público ha cerrado subastas en las que ha cobrado a los inversores por venderles deuda española, cuando lo normal es que sean éstos los que cobren a un país por adquirir sus títulos. Esto ha permitido reducir el coste medio de las nuevas emisiones hasta el 0,84%, un porcentaje que nada tiene que ver con el 3,9% que, de media, desembolsamos en el ejercicio 2011. En apenas cuatro años el coste de financiación del Estado se ha desplomado un 75%, lo que nos ha permitido reducir drásticamente los intereses (hemos pagado unos 7.200 millones menos que en 2011).